Abundancia, proteccionismo. ¿Dónde dejamos el esfuerzo y la voluntad?

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Hay una palabra que es fundamental para entender los cambios que se han producido en nuestra sociedad. La palabra es ‘voluntad’. Empecemos por arriba. Hace falta voluntad política. Esto no es afán de gobernar sino voluntad de que la política camine por los senderos idóneos. Todos sabemos que la única voluntad es la del poder sin más. Cada vez menos se mira al equipo. Cada uno va a lo suyo y es normal que con esas maneras de actuar el caos sea tan evidente como estamos viendo. No solo en política sino en todos los sectores.

No hay una voluntad social. Cada vez se respeta menos al vecino. Es cierto que antes se llevaba eso de hacer favores a los que tienes al lado. Los vecinos eran comunidades de amigos y a veces hasta familia. Hoy en los bloques no se pasa del adiós y con suerte. El tema de la convivencia es un tema que se ha deteriorado muchísimo. Aunque suene mal, pero hoy en día, la gente que se escucha es a la gente, que en otro tiempo, no se le hacía caso. Me refiero a esa gente que se enfada por todo, esa gente histérica a la que todo le sienta mal. Gente exagerada, histérica, susceptible a los que no se le hacía caso en otro tiempo y hoy se quejan porque el vecino mueve las llaves al entrar en el bloque, porque tal, porque cual. Ahora estos han encontrado derechos para todo y para amargar la vida a los que viven a su lado. Es así, el mundo al revés.

Y luego está la tercera edad a la que se le ha dejado olvidada sin tenerlos en cuenta. Ellos fueron los que dejaron el legado muchas cosas de las que ahora estamos viviendo. Ese egoísmo es cada vez más patente. Parece que hoy no hay valores que compitan con el dinero. A nadie le faltan fuerzas, lo que a muchos le falta es voluntad. Se dice mucho de que muchos jóvenes están faltos del valor del esfuerzo. Puede ser o no porque también hay jóvenes con mucha energía.

El problema es que quisimos dejar de lado esos valores que eran la responsabilidad, el deber, la obediencia, el esfuerzo. Es curioso ver a padres cuyo único objetivo es dejarle todo a sus hijos. Lo que no saben es que no se lo van a agradecer aunque los vean trabajar sin descanso para ellos. Muchos padres son en parte, esclavos de sus hijos porque no se ha sabido transmitir el valor del esfuerzo. Se ha vivido en la abundancia y proteccionismo. Una cosa está reñida con la otra.




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