Tato, el futbolista eterno

EMILIO GÓMEZ 
VILLANUEVA DE CÓRDOBA


Tiene que echar cuentas y no le salen de los derbis que lleva jugados. A finales de este mes cumplirá 45 años. Decían que era un jugador que se cuidaba poco. Si llega a cuidarse, iría camino de ser el jugador más longevo del fútbol mundial. Incluso fumaba. Quizás lleva tantos años jugando porque nunca se tomó demasiado en serio el fútbol. A él le encanta jugar pero sabe olvidarse del balón cuando no está en el campo. Es más de partidos que de entrenamientos. A Basilio Zamora lo que le gusta jugar y ganar siempre (ese fue uno de sus secretos). Ahora juega al dominó. Y gana. También al fútbol. Y sigue siendo el mejor. Para el partido de mañana es duda aunque él quiere estar “espero que sí, he jugado con cosas rotas, quiero estar”. Muchos o casi todos de los jugadores con los que compartió vestuario están gordos y fondones. Él sigue estando fibroso, en forma y fuerte como un roble.

Dicen que un día lo quiso el Valladolid. Él no lo niega pero tampoco da muchos detalles “eso dicen, pero no sé”. Nunca tuvo ganas de marcharse. En su pueblo era el rey pues “El Tato” no dejaba indiferente a nadie, hasta con los ojos cerrados, encontraba la llave del estadio. Se sabía todos los botes del balón del viejo albero jarote donde vivió sus grandes años de gloria y los del equipo donde vivió entre aclamaciones y abrazos. Era un defensa que metía goles. Era el mejor defendiendo y atacando. Una máquina.

Tato sonríe junto al delantero pozoalbense Valentín. /SÁNCHEZ RUIZ


Carmonilla cantaba sus goles siempre de la misma manera “Gol del Tato, el Tato quién si no, el mejor, te quiero...gol, gol, ha sido el Tato, el Tato”. Y es que en Villanueva todo el mundo conoce al gran jefe. Una historia viva en el campo donde ganó títulos, logró ascensos y fue un ídolo envidiado del pueblo.

Tiene miles de partidos a sus espaldas. Será por eso que cuando hablamos con él hasta le recordamos cosas que olvidó. No es tan extraño. Su vida cotidiana era nuestra vida extraordinaria. Tato es capítulo aparte. Su mundo es otro. Es curioso pero muchos que quisieron ser como Tato en el fútbol ahora ya están retirados. Y es que hay jugadores en el Villanueva a los que Tato le saca más de 25 años. Muchos hablan y discuten de qué está hecho Tato, hasta que un aficionado nos da la solución “¿Estáis hablando del Tato?, está claro que está hecho de un material desconocido, mitad cuero, mitad goma”.

Tendrán que pasar muchos años para que aparezca un jugador de su clase, de su raza y de su saber futbolístico. Hace casi 10 años, en el 2006, el cuerpo técnico del Villanueva (Antonio Gutiérrez y Coco) entraban en el despacho del presidente para decirle “presi, Tato está acabado, le damos una placa y lo despedimos”. Eso hicieron, darle la placa. Tato todavía juega. No sé qué estarán diciendo Gutiérrez y Coco pero Tato aún se viste de corto.

Su nombre está y estará asociado al fútbol en Villanueva de Córdoba. De alguna manera, Tato, es el primer responsable de la imparable expansión que tuvo el fútbol en Villanueva. Siempre dejó claro que era un jugador aparte. Su dominio de la pelota, su clarividencia y su capacidad para sacar ventaja en cada acción, le hicieron imparable. Lo único que le faltó es querer ser más aventurero de su propia historia. Centenares de jugadores peor que él jugaron en Primera.


3 comentarios :

  1. Por suerte tuve el placer de jugar con el donde a su lado aprendo mucho gran futbolista pero sobre todo mejor persona grande siempre TATO

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