Puro teatro

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ 
(Periodista) 


Una vez pasada la ilusión de los regalos de Reyes, he recordado al leer un artículo otra ilusión que no tiene que ver con cosas materiales (que también están muy bien).

Decía ese artículo que el teatro puede mejorar nuestras vidas, y yo me acordé de las veces que he podido subirme a un escenario. Ya fuera en el teatro El Silo, en Madrid con la compañía de la Universidad o en el Salón de actos de Los Pedroches. Quede claro que no soy un profesional de las artes escénicas ni mucho menos, pero durante las ocasiones en que he podido interpretar, cantar o bailar la experiencia ha sido maravillosa.

Sólo los que se dedican a hacer teatro conocen esa sensación de permanecer detrás del telón cerrado minutos antes de que se abra y salir a escena. Ellos saben los nervios que se apoderan del cuerpo pero en el momento en que se meten en la piel del personaje, esos nervios desaparecen y pasan a ser otra persona, en otra vida y en otro ambiente durante unas horas. Los que han tenido la oportunidad de vivir eso saben que es una de las mejores experiencias que puede dar la vida. Saben el cosquilleo que se siente al hacer reír al público, al emocionarlo. Al conseguir que aplaudan e incluso a que se pongan en pie y hagan una ovación. Si durante unos momentos logramos que las personas que están sentadas en sus butacas disfruten y sean felices de alguna manera, ya merece la pena todo el esfuerzo de los ensayos, montaje de escenografía y demás. Porque es verdad que el teatro puede mejorar nuestras vidas. Tanto las de los que están en un lado como los del otro.

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