Los emprendedores merecen más

EMILIO GÓMEZ
(Periodista - Director)


Alguien dijo alguna vez que a este mundo le hacen falta emprendedores. ¡Y qué verdad! En los tiempos que corren uno si quiere trabajar está poco menos que condenado a acometer una obra, un negocio y un sueño. Está claro que los sueños se pueden convertir en pesadillas, pero vale la pena arriesgar.

Emprender no es nada fácil, tienes que asumir retos, apostar fuerte, invertir recursos y tirar del talento que cada uno tenga. Desde que la crisis apareció por el mundo, hay miles de ciudadanos anónimos que tienen una ilusión, que depositan su esperanza en un proyecto empresarial que le genere beneficios económicos y morales.

El trabajo ya no viene a casa, hay que salir a buscarlo, iniciar un viaje de riesgo, incertidumbre con noches sin dormir conviviendo con la duda y días agotadores de trabajo. Hay que tener alma y mucha fuerza interior en esta locura.

¿Qué sería la vida sin los emprendedores? Ellos son un ejemplo de transformación social y económica. Sin su pasión y entusiasmo todo sería más difícil. Poco se habla de estas personas que lo apuestan todo por un sueño, por un anhelo. Sus sueños revierten en la calidad de vida de los demás.

Para ser emprendedor hay que ser muy loco pues tienes que ser capaz de jugártela, de endeudarte, invertir, innovar, mejorar, tener coraje, disciplina, humildad y vocación. En una palabra ser un valiente que no sucumbe ante el fracaso y las adversidades.

En la campaña electoral han sido los grandes olvidados. Poco se hablaba de ellos. Muchos por atreverse en esta aventura han tenido que cerrar sus negocios y estar endeudados. Los emprendedores se lo juegan todo a una carta con independencia del resultado. A pesar de ello, son los menos correspondidos. De ellos se nutren las Administraciones Públicas con impuestos insoportables. Dan mucho y reciben poco. Pagan por trabajar y mucho. Por cierto, un día debería de estudiarse en los colegios e institutos la figura del emprendedor pues si hubiera muchos de estos locos, otro gallo cantaría. Siempre y cuando estuvieron protegidos y no estén matados a impuestos.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada