Los cuentos del viejo San Miguel

EMILIO GÓMEZ 
VILLANUEVA DE CÓRDOBA


El fútbol en Villanueva tiene un antes y un después del estadio S. Miguel

Jugadores del Villanueva celebrando un gol en el viejo San Miguel, arropados por los aficionados. /SÁNCHEZ RUIZ

Conocí a Carmonilla hace muchos años. En cada retransmisión pedía un campo nuevo, de césped y más grande. Me decía “es inhumano que no tengamos un campo nuevo, no puedo estar toda la vida retransmitiendo desde el tejado”. Lo que no sabía Carmonilla es que el viejo San Miguel era el santuario de Villanueva. Sin el viejo campo, la vida nunca fue igual. Así pasó. Su desaparición ha sido lo peor que le ha pasado al club.

El San Miguel ha sido durante muchos años el envase de un sentimiento colectivo, un templo donde se glorificaba el fútbol más racial, ése que se jugaba a medias entre los pies y las vísceras. Fue el hogar de un equipo que hizo de la diferencia una bandera. Los equipos rivales comentaban que el estadio estaba lleno de trampas. Cada uno de sus rincones era una ventaja para el Villanueva (el albero, sus medidas, las porterías, las coartadas, el tener al público cerca, su historia, el miedo que metía). Era una ceremonia sentimental común para los miles de aficionados de varias generaciones que pasaron por allí en varias categorías (Preferente, Tercera y hasta Segunda B).

En el San Miguel se disputaron derbis, Pozoblanco- Villanueva, decisivos cuando se jugaba con el cuchillo entre los dientes, eliminatorias de la Copa de la Liga, de la Copa del Rey ante adversarios grandes. Esas batallas dominicales hacían que el mundo se detuviera en Villanueva. Todo el pueblo al campo. Ahora todo es diferente pues el nuevo campo no tiene la historia ni el encanto que tenía el viejo campo. Es más frío y no es tan cercano. Fue un campo deseado pero ha llegado en un tiempo donde las hadas se han ido. Un viejo aficionado de Villanueva siempre me dice lo mismo cuando me ve por allí “niño, debes decir por la radio que las hadas estaban en el viejo estadio, se fueron todas cuando lo cerraron, ninguna vino para acá, aquí solo habita el frío”.

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