Las gominolas pueden con las uvas

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO

La puerta del Ayuntamiento sigue siendo el lugar donde la gente se reúne el 31 de diciembre. Ha cambiado el horario. Se despidió el 2015 y lo hizo doce horas antes y con público infantil. Sin uvas pero con gominolas. La algarabía ruidosa de los niños es todo un espectáculo. De este modo se dio la bienvenida al año nuevo adelantándose mediodía y sirviendo, a su vez, para dinamizar la vida comercial del centro durante unas horas. Se anticipó la despedida del año. Niños y padres abarrotaron la calle Real y la puerta del Ayuntamiento entre canciones infantiles, espuma por todos lados, cañones de confetis y la ilusión infantil entre globos y mucho colorido.

Además de la llovizna, los cañones de espuma empaparon a todos los presentes. /SÁNCHEZ RUIZ

Atrás quedaron esos años donde la gente iba a tomarse las uvas con el reloj del ayuntamiento cuando se aproximaban las doce de la noche. Este año, como viene siendo habitual, poca gente a esas horas pues esa tradición se perdió hace ya años por las gamberradas que se liaban, alguna que otra pelea, el champagne con el que se regaba a todo el mundo, los petardos que no paraban y los vehículos pasando a toda velocidad. Ahora va muy poca gente. Se prefieren tomar las uvas en casa.

Las doce uvas es un momento, aunque conocido y repetido, emocionante. Después los típicos besos, abrazos y mensajes de Whatsapp adornan la entrada en un nuevo año. Ya estamos en el 2016. Quedan muchos días por vivir. Feliz año.


No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada