La vuelta al Congreso

EMILIO GÓMEZ
(Periodista - Editor)


A veces pienso que no hemos entendido que es la sociedad del bienestar. Nos hemos instalado en una forma de vida, que lejos de darnos alegrías nos ha convertido en seres tristes. No hemos sabido enseñar lo básico ni vivir con ello . También nos hemos dejado llevar. Hemos culpado de todos nuestros males a los que mandan o a los que nos preceden y nos hemos abandonado nosotros mismos. Hemos aceptado que bienestar es elegir la marca del coche que queremos, del móvil o de los lujos del día a día que nos marca la sociedad de consumo.

Confundimos la sociedad del bienestar con la sociedad de la abundancia donde el sufrimiento se tolera peor que nunca. Queremos ser felices individualmente y eso nos ha hecho ser más egocéntricos. Esta semana vimos como los nuevos diputados entraban por primera vez en el Congreso y lo hicieron con mucho ruido desde todos lados. Si echamos la vista atrás hasta julio de 1977, vemos como los políticos de aquella época iban con otras miras entendiendo la política como una tabla de salvación y no tanto como una oportunidad. Ahora no sabemos a lo que cada uno juega. Además se está produciendo un fenómeno que no deja de ser peligroso. La gente vivimos en lugares intermedios. No sé por qué motivo nos están llevando a los extremos. Mientras no se recupere el sentimiento de unidad no avanzaremos. En 1977, aquellos primeros asientos en el Congreso estaban ocupados por Suárez, González, Guerra, Fraga, Alberti, Dolores Ibárruri. Ideologías distantes pero con vocación de lucha a favor de un mundo más justo. Se creó posteriormente un nuevo Estado de las Autonomías, se produjo un desarrollo social del país y había una ilusión porque la libertad y el bienestar se quedaran para siempre en este país.

La situación, casi cuatro décadas después, es compleja y diferente con una preocupante ausencia de solidaridad, incapacidad de autocrítica, amenaza del terrorismo internacional y el independentismo como parodia para mostrar el absurdo en el que nos vemos envueltos. No sabemos qué país quedará después de la tormenta que tenemos en Cataluña que puede trasladarse al País Vasco, Galicia y...

En lo que sí estamos de acuerdo es que vivimos en uno de los peores momentos sociales de los últimos años. Los nuevos partidos políticos parecían que traer aire fresco a la política aunque lo que han dejado un país ingobernable. No es culpa de ellos sino de los que tuvieron la oportunidad de hacerlo bien y no lo hicieron en los últimos ocho años, donde ha habido mucho ruido. Lo que me sorprende es que se esté en manos de Bildu, Ezquerra o PNV. Son cosas que no suelen pasar en otros países. Por eso somos España. Es curioso pero ahora nos entendemos peor que al inicio de la democracia. Algo no debe ir bien.

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