La confianza da...

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ 
(Periodista) 


Dicen que la confianza da asco y no lo negaré. Pero también da cosas buenas, ¿no?

Por ejemplo, todos tenemos amigos o personas a las que queremos que están lejos y con los que no hablamos todo lo que deberíamos por falta de tiempo o, admitámoslo, por dejadez. Pero aunque pasen semanas o incluso meses sin vernos sabemos que en el momento del reencuentro la relación será la de siempre y charlaremos y nos pondremos al día como si el tiempo no hubiera transcurrido desde la última vez.

O cuando en clase con tan sólo una mirada desde lejos a tu compañero bastaba para llegar a un estado de comprensión mutua digno del mejor lector de mentes. O directamente el ataque de risa era tal que mejor ni mirarse de reojo.

También hay confianza con familiares o seres queridos con los que puedes estar en el salón o en el coche en silencio total durante un buen rato sin que sea incómodo. Eso no lo puedes hacer con alguien a quien acabas de conocer, porque tienes que esforzarte por crear un clima amable. Con los que tienes confianza te puedes permitir estar pensando en tus cosas sin abrir la boca y no pasa absolutamente nada.

La confianza también te permite llegar media hora tarde sin que tus amigos se enfaden, porque saben que lo harás. Porque te conocen como si fueran tu madre. De hecho, te dicen que han quedado a las seis cuando en realidad es a las seis y media así que tú llegas tarde igualmente, ellos no tienen que esperar y todos contentos.

Porque la confianza no sólo da asco, así que podemos cambiar el refrán y añadir cualquier cosa que se nos ocurra: La confianza da...

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