Entregados los regalos del concurso de cartas al Rey Melchor

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


Durante el periodo navideño, la figura del Rey Melchor ha estado presente en Pozoblanco para que niños y mayores entregaran sus cartas. En total se han recibido unas 500 cartas entre las que se ha hecho una selección valorando la calidad de la redacción, la originalidad y el trabajo creativo.


Los autores de las 5 cartas ganadoras entre las 500 recibidas posaron con sus regalos. /SÁNCHEZ RUIZ

Finalmente se han seleccionado 5 cartas ganadoras. Por otra parte, de entre las 500 cartas recibidas se ha seleccionado una al azar para entregar una bicicleta. La entrega de premios tuvo lugar ayer por la tarde en la Sala de Columnas del Ayuntamiento en la que los seis ganadores recibieron sus regalos. Los cinco ganadores de las mejores cartas redactadas han sido Ángel Jesús Cerezo Bejarano, Raúl Cebrero Muñoz, Carmen Cabrera Molina, Nasly Bejarano y Mª Dolores García.

El azar quiso que la ganadora de la bicicleta fuera Sara Moyano Moreno, una pequeña que se encuentra en su primer año de vida, por lo que estuvo acompañada de su padre en la entrega del regalo. El concejal de Medios de Comunicación y primer teniente alcalde agradeció la gran participación en esta actividad y en especial a los ganadores por su esfuerzo a la hora de redactar las cartas “ha sido una actividad preciosa que ha tenido mucha aceptación entre los niños y los mayores que fueron niños”.






Carta de Clemencia Muñoz (una niña de 78 años de edad)

“Querido Rey Melchor:

Este año habéis recibido todas las cartas que le hemos llevado en la actividad que se ha hecho del Ayuntamiento. Soy una persona de 78 años. Cuando yo era una niña, los Reyes Magos eran pobres, tan pobres como todos nosotros pues no había juguetes como ahora. Yo me crié en el campo y los Reyes Magos lo tenían muy difícil para llegar. Sin embargo, los esperábamos con muchísima ilusión. En mi habitación había una ventana muy pequeñita y mis padres siempre nos decían que era por allí por donde pasabais para traernos los regalos. Yo ponía mi zapato con toda la ilusión y a la mañana siguiente dentro de él había unos cuantos caramelos y una pasta de chocolate. Yo con eso era feliz. Recuerdo que el último año que me visitasteis, me encontré un parchís y aquello fue muy grande.

Ahora, de mayor ya no necesito tantas cosas. No os he pedido nada aunque se acuerda mucha gente de mí y os pide cosas para que me dejéis. Por ello estoy muy agradecida por recibir tantos regalos.

Muchas gracias a vosotros también que hacéis de la noche de reyes la noche más mágica. Aunque tenga muchos años he aprendido una cosa: QUE LA ILUSIÓN NO SE PIERDE.”


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