El Villanueva se llevó el derbi

ATLÉTICO VILLANUEVA (1): Adrián, Willy, Schuster, Tato (> 85’ Diego); González, Alberto, Gabri (490’ Álvaro); Cepas, Paleta (> 76’ Chico), Chiqui y Sergio (4 67’ Isidro).
POZOBLANCO (0): Pedro, Charaf, Ángel, Antonio Carlos, Fran (> 79’ Iván), Alberto Fernández, Miguel Márquez, Sarmiento, Valentín, Yuma y Carlos Moreno (> 74’ Miguel Ruiz).
Árbitro: Aranda Carrasco, del colegio de Granada. Tarjetas: Amarilla a los locales González, Gabri, Chiqui e Isidro; y a los visitantes Pedro, Ángel García, Antonio Carlos y Miguel Márquez. Expulsó por doble amarilla a Cepas y al técnico local, Garrido.
GOLES: 1-0, 22’ Fran (en p.p.)
Incidencias: Partido primero de la segunda vuelta del grupo 2 de Primera Andaluza, disputado en el Nuevo Municipal de Villanueva ante unos 500 espectadores.

No se cerró el Villanueva a cal y canto como se esperaba. Para nada.
Pasó sus malos momentos, aguantó e iniciada la segunda parte se soltó.
/SÁNCHEZ RUIZ


EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO


El Villanueva le tiene la medida tomada al Pozoblanco. Los de Garrido interrumpieron uno de los mejores momentos en la liga de los blancos, quienes se sentaron tras el partido a planificar lo que resta de temporada a base de nuevos fichajes. Hizo pupa la derrota y ha cundido el pánico por si el equipo no se mete entre los siete primeros.

Uno se pregunta que si nos seguimos acordando del proyecto de cantera de los últimos años o volvemos a fichar por si así remediamos los problemas. No fue mejor el Villanueva en el partido (tampoco peor). El gol se lo metió el Pozoblanco y pudo meterse otro en propia puerta que el portero sacó en el último suspiro. Nunca he visto dos goles en propia puerta en el mismo partido y en éste estuvo a punto de producirse.

A quién busque excusas como a quién busque fichajes para solucionar los males, las puede encontrar. El Pozoblanco no mereció perder, en ocasiones tuvo hasta más. La suerte es la otra escapatoria, pero tampoco conduce a ninguna parte. Yuma y Alberto se pelearon con los palos y el portero en el inicio esperanzador de los blancos. Luego vino una falta lateral que no llevaba peligro y Fran Moreno se equivocó al meter el pie y el balón en su arco. Él no quería.

Los de Garrido interrumperion uno de los mejores momentos en la liga de los blancos. /SÁNCHEZ RUIZ


Decía Garrido en la previa que quien marcara primero tendría mucho ganado. Sabía de lo que hablaba. No se cerró el Villanueva a cal y canto como se esperaba. Para nada. Pasó sus malos momentos, aguantó e iniciada la segunda parte se soltó. Y mucho. Hasta la expulsión de Cepas, dominó el equipo rojillo a quien todos lo daban por atrincherado en este acto. A partir de quedarse con diez, el Villanueva dejó de disfrutar de las ventajas de ser el anfitrión y de estar con el marcador a favor para encontrarse con el inconveniente de defender un resultado en inferioridad.

En el paso atrás, hubo orden y pelea. Luego cuando la fatiga fue haciendo presa del Villanueva, fue surgiendo el Pozoblanco pero sin destacar. Los nervios, la inquietud, el temor lo acompañaron hasta el final. Este equipo tiene jugadores para afrontar las cosas con más tranquilidad. Llegó pero no tanto, más por cansancio del rival que por empuje propio.

El partido duró hasta el 98. Se perdió mucho aunque no se suele dar nunca tanto. El árbitro estuvo tan perdido como el cielo, donde las nubes iban y venían sin saber lo que iban a decidir, si descargaban o no.

Al Pozoblanco le faltó abrir campo, llegar por banda, crear huecos en el campo para hacer sufrir a un Villanueva épico pero lastimado. Con diez, Tato cojeando e Isidro sin sprint por la lesión, supo sacar tres puntos que le mantiene en el sueño, lejano pero sueño de no perderse mucho de los siete de arriba. En Villanueva tienen claro que lo que no se van a perder es en derroche absurdos económicos que luego obligan a redoblar esfuerzos.

Lo dice Paco Bernal y una directiva que tiene claro el plan “no sacar más de lo que hay de la caja”.

El fútbol modesto vive malos tiempos. Atrás quedaron los tiempos donde se soñaba con castillos en el aire como describe Alberto Cortez en su célebre canción.

Al Pozoblanco le faltó abrir campo, llegar por banda, crear huecos... /SÁNCHEZ RUIZ



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