Desde las doce estoy solo y fuga de cerebros

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Hace unas semanas reflejábamos en este mismo espacio la preocupación en Pozoblanco por parte de los comerciantes por reiterados robos, y más concretamente en un establecimiento de telefonía que se encuentra en pleno centro de la localidad. Pues de nuevo, en cortísimo espacio de tiempo, le han destrozado el escaparate y le han intentado robar, convirtiéndose en un caso prácticamente insólito, que refleja que algo no se debe estar haciendo bien o que existen evidentes carencias en el tema de seguridad, cuestión que todos los responsables de esa seguridad, empezando por el Subdelegado de Gobierno en la provincia, pasando por el propio alcalde y terminando por los cuerpos específicos de seguridad (Guardia Civil sobre todo y Policía Local) deben de valorar en los términos que sean precisos para que todo esto sea atajado de raíz.

No descarto que, además del lucro que supone el robo, también pudiera haber un tipo de apuesta entre el grupo de “cacos” para una y otra vez robar o intentar robar en el mismo establecimiento, en horas parecidas y similitudes en la forma de actuar.

El mismo dueño se estará planteando el tener que comprar un perro adiestrado y mudar la cama al local, pues las medidas que hasta el momento se hayan estado tomando parece claro que no están resultando eficaces.

Ya sólo falta que los dueños de lo ajeno dejen un cartelito con la hora del robo, como ocurrió hace más de setenta años con el gallinero del Telesforo, que le robaron las gallinas y dejaron solo al gallo con un cartelito que decía: “Telesforo, desde las 12 estoy solo”. Esperemos que se encuentren todos los medios que sean precisos y eficaces por parte de las autoridades y los profesionales implicados en esta función y no sigamos con esta situación cada día más preocupante. Ayudaría también, y mucho, que la autoridad judicial fuera lo suficientemente contundente e implacable en sus condenas con los delincuentes para que estas situaciones no se produjeran. Es escandaloso y muy grave lo que sucede desde hace mucho tiempo en este país, en el que vemos como habitualmente delincuentes con centenares de detenciones campan a sus anchas y siguen “en libertad con cargos”, lo que provoca que los malhechores se sientan impunes, los agentes de la autoridad burlados y los ciudadanos en general indefensos y atónitos.

Cambiando totalmente de tercio quiero hacer mención especial a otra noticia negativa que sigue produciéndose desde la crisis, que es la fuga de jóvenes bien preparados fuera de nuestro país. Aquí estudian y se forman, y al no tener ninguna salida profesional, tienen que buscarse el pan en cualquier sitio del mundo.

En nuestros pueblos de Los Pedroches conocemos a familiares o conocidos que habiendo tenido una trayectoria ejemplar en sus carreras y previéndosele un futuro prometedor como ingeniero, arquitecto, médico, investigador, etc., deben de buscar su futuro laboral a miles de kilómetros de Los Pedroches, teniendo otro efecto negativo en nuestra comarca de forma indirecta, ya que al estar tan lejos, apenas vendrán una o dos veces al año, mientras que si estuvieran en nuestro país, vendrían con bastante más asiduidad.

Este efecto de pescadilla que se muerde la cola hace que cada vez tengamos más despoblación, incluso padres que pueden y estarían gustosos en ayudar a sus hijos a que tuvieran una vivienda en el pueblo, no tienen razón para hacerlo al venir tan poco. De esta manera el precio de la vivienda durante 2015, ha tenido un retroceso del 8% de media en nuestra zona, lo que representa que para una vivienda que el año pasado estaba tasada en 90.000 euros, ahora tiene un precio de 82.800 euros. Y para este 2016, no se prevé que suba algo ni incluso que se mantenga. Creo, y es una opinión muy particular, que de nuevo en este año tendrá un retroceso de un 4%, debido a la gran cantidad de oferta que existe, frente a una demanda muy pero que muy contenida. Esto, evidentemente, dependerá de la situación en que se encuentre cada cual, será negativo para el que está en la posición de vendedor o tenga a los inmuebles como forma de inversión, y positivo para el que quiera o necesite comprar, que podrá acceder a una vivienda a un precio bastante más razonable al que se dio en épocas pasadas, que quizá fuera uno de los detonantes que provocó la burbuja inmobiliaria; burbuja que al explotar ya sabemos todos el cataclismo económico que provocó y cuyas secuelas todavía arrastramos.

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