Cuando los niños y los libros son los protagonistas

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


/SÁNCHEZ RUIZ


El Auditorio del Recinto Ferial se llenó de niños y niñas. Pocas veces hemos visto un lleno tan grande en versión infantil en esta sala de conferencias. Como es habitual desparramaron por allí su fantasía y magia, esa que solo se conserva en edades como la de ellos (8 y 9 años). A las once de la mañana estaba todo lleno. Los cinco colegios de Pozoblanco estaban representados. La algarabía que se oía era inocente y de expectación grande.

Alguien entre los pasillos del Auditorio me susurraba al oído “Emilio la idea es bella y los premios grandes, ¿a qué se debe esta bendita locura?” Se lo expliqué lo mejor que pude “son cosas de Miguel quien no fue un gran estudiante, pero adoraba la lectura y a su madre”. Y es que no hay mejor manera de devolver favores que premiar las cosas que te hacen feliz para que otros las prueben. Es una manera de enseñar algo, aunque los que explicaban, leían y protagonizaban los cuentos de ayer eran los niños.

El Auditorio del Recinto Ferial registró un llenó infantil con una enorme dosis de magia. /SÁNCHEZ RUIZ

Los diez que habían sido elegidos por sus colegios estaban en la primera fila esperando su turno. Detrás los compañeros de clase. Muchos quedaron cerca de esa selección. El auditorio estaba lleno de color. No hay colores más vivos que los de las chaquetas de los chavales. Y es que el color no solo está en las prendas sino en el alma, la cual se ve reflejada en la cara. Las de ayer eran de felicidad.

El atril del escenario estaba iluminado y encima el libro de La Isla del Tesoro. Allí esperaban los barcos piratas, los mares y los viajes encantados. De repente se abrió el libro y apareció Sara, para leer luego el resto de participantes. A cada uno le tocó un capítulo. Unos hablaban de viajes, otros de cofres, tripulaciones, posadas, capitanes y escondites.

Puede que ellos no ganen un óscar a la mejor interpretación, pero sí el reconocimiento a sus lecturas llevadas con mucho alma. Es cierto que algunos se le salía el corazón por la boca a causa de esos duendes que aparecen en la barriga en las grandes ocasiones pero los ‘benditos bajitos’, que son los niños, lograron superarlos.

Y allí estaban con su Isla del Tesoro entre mapas siendo personajes de una isla donde todo florecía. Nos pintaban con palabras el sol de los libros, el azul del cielo, los cañones que estaban a punto de disparar. La fantasía sin más.

En la mesa del auditorio, Miguel Castilla, María José Espejo, Emilio Gómez, Miguel Cardador y Juan Carlos Borreguero. /SÁNCHEZ RUIZ

Ganó Marta Redondo González quien salió a por todas con una fuerza descomunal. No le pesó el miedo escénico. No siquiera sabía que existía ese miedo. Pero en realidad ganaron todos porque lo entregaron todo. La gente infantil vive de ilusiones, de incertidumbres, de un mundo de mentira que para ellos es verdad. Las emociones fueron muchas, tales como ver el auditorio puesto en pie coreando el nombre de los concursantes, los silencios infantiles (que lo dicen todo), alegrías desbordadas en la recogida de los premios y caras de sorpresa en medio de cuentos y palabras que brotaban del libro a su corazón. Nuria quedó segunda por su excelente comprensión lectora pero entre ella y la cuarta clasificada, Alba Podadera, solo hubo dos décimas de diferencia. Una décima entre Carmen y Alba. Todo muy reñido en las puntuaciones donde María José y Miguel habían tomado nota de todo.

A veces no es preciso grandes cosas para emocionarse. Solo hace falta un libro y leer como se demostró ayer. Entre páginas hay miles de historias y de personajes que no conoces. Uno se puede hacer amigo de ellos aunque sean de ficción, pero para ello hay que acudir a los libros o a este premio que es una auténtica fiesta, un espectáculo donde los protagonistas todavía están en esa edad de descubrimiento de la vida. El alcalde de Pozoblanco, Emiliano Pozuelo, animaba a todos los niños a la lectura y Santiago Cabello pedía un aplauso atronador para todos esos duendes de los libros que ayer estaban participando.

La ganadora del concurso recibe el primer premio. /SÁNCHEZ RUIZ

Tres mil euros en premios se repartieron pero no solo eso. Se repartieron emociones, sonrisas, abrazos. Uno es niño solo una vez en la vida pero si lee, puede revivir constantemente esa etapa maravillosa. Es curioso pero muchos de nuestros mayores añoraban tener libros aunque no supieran ni leer. Ahora todo el mundo sabe leer, pero son pocos los que conservan esta afición. Hace falta leer más historias para saber que no solo en la vida cuenta la nuestra propia.

Enhorabuena a Miguel por ser capaz de reunir a tantos chavales, por hacer que las ilusiones de los niños rebosen como ayer entre los libros y sobre todo por agradecerle a los libros lo que nos dan y los que los escriben. Hoy el oficio del escritor no tiene la recompense que debería tener. Es cierto, no le dan pelotas al balón pero juegan con las palabras para que otros se emocionen con ellas.



CUADRO DE HONOR
Marta Redondo González (Colegio Manuel Cano Damián)
Nuria Gómez Plazuelo (Colegio Salesiano)
Carmen Dueñas López (Colegio Salesiano)
Alba Podadera García (Colegio Virgen de Luna)
Victoria García Huertos (Colegio Ginés de Sepúlveda)

FINALISTAS
María Guijo Jiménez (Colegio Ginés de Sepúlveda)
Pablo del Castillo Pedrajas (Colegio Virgen de Luna)
Sergio López Aranda (Colegio La Inmaculada)
Sara Redondo García (Colegio La Inmaculada)

Jesús García Lunar (Colegio Manuel Cano Damián)


No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada