Unidad municipal ante un problema grave

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


En estos tiempos, más que nunca, se necesita de la solidaridad de los que más tienen con los que peor lo están pasando por falta de ingresos. Además de los estamentos gubernamentales, las asociaciones como Cruz Roja, Cáritas, San Vicente de Paúl, etc., están realizando una magnífica labor, ayudando a todos los que urgen de necesidades básicas como alimentación, ropa, ayudas para el pago de las facturas de la luz, el agua, etc. Dentro de la necesidad, también es justo decir, que en nuestro país no hay malnutrición infantil, ni cosas parecidas, como algunos políticos utilizan de forma falsa para ganar un puñado de votos.

También hemos podido comprobar que hay una parte, aunque sea menor, que abusa de todo lo que se le ofrece sin coste alguno. Tanto a la hora de recoger comida, como haciéndose pasar por necesitado cuando no todo es verdad.

Una vez le pregunté a una voluntaria de San Vicente de Paúl que por qué le pagaban la mitad del recibo de la luz y no al completo, ella me contestó que sólo le pagaban el 50% porque así serían más conscientes y cuidadosos con el consumo de la energía, ya que si se les pagaba todo el importe muy probablemente tendrían menos cuidado y derrocharían.

Me pareció muy lógica y acertada la medida, ya que si todo es gratis al final hasta el necesitado derrocha.

Algo parecido es lo que está pasado con el bloque de las 54 viviendas del Paseo de Los Llanos, un edificio que en su momento no gestionó bien el equipo de gobierno municipal de entonces. Lo que iba a ser una construcción de Protección Oficial, y que incluso hubo varios compradores que en estas condiciones las adquirieron, pasaron en una medida de parche a viviendas sociales.

En la actualidad, hay unos cuantos inquilinos que no cumplen con las más mínimas condiciones de orden cívico y convivencia, amén del incumplimiento en los pagos. En las plazas de garaje se han aparcado coches robados, algunos se dedican a coger agua de los grifos de los vecinos en las mismas plazas de garaje y también existe consumo de drogas. Además, amenazan a sus vecinos, a los cuales tienen amedrentados.

El problema no sólo es de todo el edificio, sino que por extensión se ha trasladado a la calle, con el posible problema que pueda irradiar en el colegio de primaria que está enfrente.

El equipo de gobierno, y al frente el alcalde, Emiliano Pozuelo, llevaba este lunes a pleno el tema y alguna posible solución, bien como desalojo o como se le quiera llamar, para de una vez por todas arreglar este difícil problema.

Quizás las formas no hayan sido las más idóneas, pero todos los concejales tienen que sumar en este conflicto, y no actuar con frivolidad, demagogia, ni de cara a la galería. No vuelvan ustedes a la enorme torpeza de hacer de un tema importante para el pueblo, otra vez, un nuevo motivo para escenificar la división, la confrontación y la discordia.

La mayoría de los vecinos de los nueve bloques, que están cumpliendo, lo que quieren es que se les arregle su problema de convivencia, ya que de seguir así tienen bastantes posibilidades de que aquello se convierta en un gueto, con alto grado de peligrosidad, tanto dentro como en las inmediaciones de las viviendas.

Yo le haría una pregunta a los 17 miembros de la corporación municipal: ¿Estaría alguno de ellos dispuesto a irse a vivir allí?

No se desgasten pensando, porque la respuesta sería “NO”.

Un número importante de ciudadanos espera que se le solucione un grave problema, y para empezar a resolverlo tiene que priorizarse la unidad de todos los partidos que componen el Ayuntamiento de Pozoblanco.


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