Un belén que nos devuelve el espíritu navideño

SATURNINO MUÑOZ 
HINOJOSA DEL DUQUE


Para Carmen Torrico Agudo la Navidad tiene infinitas connotaciones agradables. A esta celebración dedican ella y toda su familia muchos días de los restantes meses del año. En su casa para hablar de Navidad no hay que esperar a ver la lotería en bares y establecimientos comerciales. Para comprenderlo sólo hay que visitar la ermita de San Sebastián de Hinojosa. Los majestuosos arcos apuntados de este templo medieval cobijan y exhiben hasta el próximo día seis de enero uno de los belenes más impresionantes y sorprendentes que pueden contemplarse en nuestra provincia. Tal es la calidad de unos conjuntos, piezas y adornos que ya ha sido expuesto en otros municipios, como en el caso de la monumental localidad cacereña de Trujillo, donde recibió miles de visitantes el pasado año.

De esta forma, este esfuerzo y dedicación de más quince años puede ser contemplado por vecinos de todos los pueblos de los Pedroches. “En esta ocasión, comenta, pese a los actos litúrgicos que se celebran en la ermita, he tenido la suerte de disponer de mucho más espacio que la última vez que logré montarlo aquí en Hinojosa, ya que era una verdadera pena que muchos detalles que han sido realizadas a mano por mi tío a lo largo de todos estos años no pudieran exhibirse”. Esta realidad queda a la vista tan sólo con acercarse a la ermita de San Sebastián, uno de las joyas arquitectónicas de la localidad, en la que se haya expuesto este conjunto que cuenta con más de dos mil quinientas piezas.

Carmen Torrico junto a uno de los belenes más impresionantes y sorprendentes de nuestra provincia. /S.M.


“Muchas de las personas que se acercan a contemplarlo, comenta Carmen Torrico, consideran algo casi imposible que hayamos dedicado tanto esfuerzo, dedicación, paciencia y desembolso económico para poder recrear todas las escenas y lograr los ambientes más idóneos para poder cautivar a los visitantes”.

Toda la iconografía cristiana, pero en este caso repleta de escenas asociadas a la tradición pedrocheña, tiene cabida en este Nacimiento de Carmen Torrico que ejemplifica como pocos el sentido de la Pascua. Dieciséis grupos Alberga en su interior este Belén: el Misterio, los Desposorios, la Pascua, la Anunciación a la Virgen, el Sueño de San José, el Empadronamiento, buscando Posada, la Presentación en el Templo, los Santos Inocentes, la Anunciación de los Pastores, los Reyes Magos, Herodes, la Carpintería de San José, la Huida a Egipto, Jesús entre los Doctores, y la Visita de la Virgen a Santa Isabel.



Todos estos Misterios aparecen acompañados de figuras en movimiento, oficios de aquel período, molinos en movimiento, faenas agrícolas, fuentes de agua, escenas de mercado, chozos de pastores, ganados, mercados, templos, palacios y modestas cabañas. La especial disposición de figuras y decorados permite contemplar el paso de las horas del día a través de todo el conjunto, magnificando el poder lumínico y de calorífico de las numerosas hogueras que acompañan las distintas escenas recogidas en su interior.

De esta manera, cada mes de diciembre, Carmen Torrico cumple con un ritual de especial significado para ella en Navidad, en el que participan todos los integrantes de su familia. A ella debemos la suerte de poder contemplar un Belén que nos devuelve la autenticidad de esta celebración.


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