¿Por qué no somos los actores de nuestra vida?

EMILIO GÓMEZ
(Periodista - Director)


Mucha gente se apasiona con su trabajo, sigue su rutina y sueña con príncipes, princesas o con la lotería esperando que algún día llegue para rescatarlo. Incluso pasa mucho tiempo esperando una llamada que, a veces, nunca llega. Pero nos olvidamos que lo que una persona necesita es algo de vida. No es fácil encontrarla. El que tiene trabajo porque quiere aprovecharlo al máximo y el que no lo tiene porque pasa todo su tiempo en buscarlo o ansiarlo.

No nos debemos olvidar nunca de vivir. Buscar una vida mejor no significa olvidar la nuestra. Nos dicen que debemos tener éxito en lo que hacemos pero nadie nos avisa de que en ese camino si las cosas no funcionan entramos en la insatisfacción permanente. Es curioso pero he disfrutado de testimonios de personas que conocí (algunas ya no están) que tuvieron una vida sencilla y trabajada que les hacía felices porque vivían su propia vida sin importarle la de los demás. Se criaron entre vacas, campos, frío, gallinas, perros, gatos pero con la presencia de la felicidad que la tenían sin saber por qué. Estamos en una competición sin sentido donde miramos más a los demás que a nosotros. Hoy es jornada de reflexión. Se terminó la campaña electoral. Que sería si esa reflexión que vamos a tener para votar la tuviéramos para analizar, ver, sentir o explotar nuestra vida. A veces no es tan importante tener sino saber disfrutar lo que tenemos. Antes tenían poco pero lo disfrutaban mucho. La Navidad conserva esas cosas que no se pierden nunca (las reuniones en familia, la cena de Navidad, la alegría de Reyes y algún villancico cantado). El resto es artificio, modas, juguetes que cambian de año a año.

Los únicos que debemos cambiar somos nosotros entendiendo nuestra vida para poder contarla.

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