Mamá, quiero ser youtuber

PEDRO JESÚS ARÉVALO FRUTOS 
(Licenciado en Medicina) 


En uno de mis últimamente escasos ratos de asueto me encontraba viendo al Valencia Basket cuando no pude evitar que brotase en mi cara una irónica sonrisa al leer su clásico eslogan “Cultura del esfuerzo”. Rebelde, desubicado y casi paradójico en una sociedad que vira más hacia la picaresca de “El Lazarillo de Tormes” que hacia la huelga a la japonesa.

De un tiempo a esta parte ha surgido de manera fulgurante un nuevo espécimen en nuestro día a día. Hablo del youtuber. Para aquellos que hayan tenido la suerte de no tomar contacto con este fenómeno en términos básicos son personas que expresan su opinión en el mejor de los casos o su exceso de cromosomas en el más frecuente mediante la subida de vídeos a la web Youtube. Son como el cigarrillo electrónico o la pulsera Power Balance en su día, no hay motivo científico que justifique su existencia, pero están ahí. Y cada vez son más. Tip y Coll se retorcerían de dolor al ver reducido el humor a tan burda parodia. Copan los primeros puestos en las listas de venta de libros desbancando a Matilde Asensi y la vuelta de su añorado Catón. Saturan nuestras redes sociales donde han encontrado su mejor medio de difusión. Cuando se dio una nueva alternativa al programa de entrevistas de Risto Mejide lo celebré pese al exceso de protagonismo que este busca en las mismas; cuando vi que con asiduidad eran youtubers los entrevistados, pensé que a Risto es a quien habría que enviar “Al rincón”. Quizá sea así porque es lo que la sociedad demanda. Me pregunto cómo se las debe ingeniar un padre de familia ante la difícil tarea de inculcar a sus hijos la necesidad de estudiar durante años para labrarse un futuro de provecho viendo este panorama. El niño ante tal vicisitud responderá: “No papá, yo quiero ser imbécil. Que ganan más dinero.” Y no podrás quitarle la razón. Qué pensarían los que como Rafael Alberti tuvieron que emigrar por decir lo que pensaban al ver a esta gente que piensa tan poco lo que dice.

Con la llegada del período de elecciones uno se presta a creer de nuevo en el ser humano y que otro futuro es posible. Me han bastado un par de semanas de campaña electoral para ver que no es posible. Si puede llamarse campaña, pues parece que estamos en medio de un concurso de popularidad. En el momento en que escribo estas líneas he visto ya eventos tan decisivos para decidir en quien depositar mi voto como a Albert Rivera conduciendo un kart, a Mariano Rajoy narrando un partido de la Champions, a Pablo Iglesias tocando la guitarra o a Pedro Sánchez sonreír muy fuerte y ser guapo, porque lo que es transmitir, transmite poco el pobre. Mientras, en un universo paralelo, Alberto Garzón es vetado de los medios. Los políticos se han desfigurado y han dado paso a youtubers que piden o más bien mendigan el voto. Eso sí, al menos vino el hijo de Rajoy a decir lo que muchos pensamos, que Manolo Lama como periodista es una basura. En contraposición no he escuchado ninguna propuesta concreta en un tema tan relevante y de triste actualidad como es la violencia de género. Y es que como me hizo ver un amigo hace unos días, no difiere tanto la actual España de la que reflejaba hace años el grupo Ska-p en su tema “Circo Ibérico”. Quizá con los venideros debates se enmiende. Bueno, no. Me gustaría conocer la opinión y propuestas del actual presidente de gobierno, pero este ha decidido que no es de tal importancia como para pasar el mal trago de debatir con sus rivales por la presidencia. Quizá en estos días cambie de parecer y Mariano Rajoy participe; en “La ruleta de la fortuna” me refiero, lo veo más factible. A pesar de ello y las tropelías de esta legislatura el actual partido en el gobierno continúa en cabeza en las encuestas de intención de voto. Quizá es eso lo que la sociedad demanda. Quizá es que no nos merecemos nada mejor.

Cuando la realidad te abruma a veces es mejor escapar a un escenario alternativo como es el que ofrece la lectura o el cine. Aprovechando que en breve verá la luz la séptima entrega de la saga Star Wars me dispongo a ver las entregas previas para evadirme. Queda por ver si tras las elecciones la realidad se asienta y sobre todo, se serena. Si dejamos a un lado la pandereta y sólo la cogemos con motivos navideños. Si otro futuro es posible. Como no las tengo todas conmigo, aprovecho la ocasión y parafraseando al maestro Yoda: “España, que la fuerza te acompañe”.


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