Entrevista a Arturo Luna Briceño, presidente de CREA

“Pozoblanco es donde viví mi niñez y adolescencia, y donde me casé” 

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO


Arturo Luna posando.

– Nombre. 
– Arturo Luna Briceño.

– Fecha y lugar de nacimiento. 
– 4 de Junio de 1944 en la Calle Santa Ana de Pozoblanco. Allí tenían sus escuelas mis padres Manuel Luna Rivera y Petra Briceño Molero. Por eso digo que yo nunca fui a la escuela… porque vivía en ella.

– Cargo actual. 
– Actualmente estoy jubilado y lo llevo bien. No obstante soy Presidente de CREA, Asociación General de Creadores de Audiovisuales. Asociación de Autores que está ligada a la SGAE, de la que soy socio numerario y a la Academia de las Artes Audiovisuales y Televisión, de la que también soy miembro de número.

– ¿En qué barrio se crió? 
– Me crie en el Barrio de la Carretera de Pozoblanco. Tuve una infancia muy feliz, porque era el séptimo de ocho hermanos, seis varones y dos hembras. Entre mi hermano José Antonio, Dios lo tenga en su gloria, mi hermano Ángel, los dos mayores que yo, nos llevábamos 3 años de diferencia. Así que como se dice en nuestra tierra me críe en piara, que es una de las formas más agradable de convivir.

– ¿Cómo fue su infancia? 
– Siempre me gustó el campo. En mi casa, y desde que tengo memoria, estuve criando gallinas, algunos corderos y tenía un buen huerto. Y en verano me iba a la era con mi vecino Paco el de la Leocricia. La era estaba en la Jara y salíamos con el carro a media mañana por el Camino del Mohedano y llegábamos a la era cuando caía la tarde. Dormíamos al raso, encima de la parva, y se oían los lobos, los búhos y todos los bichos nocturnos que pululaban por los encinares. Al día siguiente nada más amanecer comenzábamos a trillar y después aventábamos el grano, primero con las horcas y después con las palas. Y terminado el trabajo de vuelta a Pozoblanco.

Arturo Luna en los toros.

– ¿Cuándo ingresaste en el Seminario? 
– Cuando cumplí los diez u once años y como mi hermano Luis y mi hermano Ángel estaban en el Seminario e influido por mi madre, a la que le hubiera gustado que sus seis hijos varones se dedicaran al sacerdocio, me fui a estudiar a San Pelagio en Córdoba. Estuve un año, en que tanto mis mentores como yo nos dimos cuenta que el camino místico y el “ora et labora” no era mi ruta existencial.

– ¿Cuándo sales de Pozoblanco? 
– Yo salí de Pozoblanco el día 1 de Marzo de 1964 para entrar en la Academia Auxiliar Militar que estaba mandada por Don Salvador Bañuls Navarro, casado con Araceli Vizcaino, de Pozoblanco y que era amigo de mi padre. Lo hice para comenzar el curso preparatorio para ingresar como cadete en ella. Allí conocí a mi buen amigo Joaquín Ortiz Moreno, que también era voluntario y trabajaba en TVE en Paseo de la Habana como controlador de Cámaras. Por iniciativa suya comencé a ir casi todas las tardes a los estudios y familiarizarme con los que allí trabajaban. En Diciembre me licenciaron y en enero de 1966 ya estaba trabajando como colaborador en Prado del Rey.

– Presentaste ‘Oficios para el recuerdo’, un programa que nos habla de un mundo tradicional perdido. ¿Qué valor tiene ahora todo lo que se rodó? 
– Enfoqué la serie centrándola más en el ritual de los talleres, cosa que había aprendido en mi época de carpintero, y no en las técnicas de los artesanos. Esa fórmula funcionó y así hice los 13 primeros capítulos, que casi todos tienen presencia en Los Pedroches. En total 78 episodios de media hora que encierran casi todo el mundo artesanal, comercial o profesional que los tiempos se han llevado.

– ¿Qué significa Pozoblanco para usted? 
– Para mí, Pozoblanco es mi pueblo y algo mucho más importante. Es el marco donde viví mi niñez y mi adolescencia. Donde me enamoré y me casé. Donde ha nacido alguna de mis hijas y la tierra en la que yo he decidido enterrar mis raíces. Por eso no he dudado en seguir las investigaciones históricas que comenzara mi padre Manuel Luna Rivera y acabar mucho de lo que él esbozó y mucho más que yo he ido descubriendo.

Arturo Luna junto a Matías Prats, Ortiz y José Antonio Maldonado.

– ¿En qué programas participó en TVE? 
– Además de los Estudio 1 y las novelas de la época, estuve en; Teleclub; No estamos solos y Ventana abierta. Hice guiones dramáticos para Infantiles como “La Leyenda del Rey Ciro”. “Informe Semanal” del que soy reportero fundador. Tele Revista, “Ayer, hoy y mañana” “Temas 74” “Temas 75” “¿Qué es la cultura?. “El canto de un duro” “Viajar” “Vivir cada día” “Toros 2” “Fantástico” “Lápiz y Papel” “Entre dos luces” ”Arquitectura popular” dirigí y escribí 40 programas. “Semanal Juvenil” “Cosas” “Otras cosas” “Llave en mano” “Quién sabe dónde” “Código uno” “Dossier” “Así son las cosas” ¿Qué ocurrió?. ”De las cañadas al Olivar” “El misterio de los Reyes Magos”. Especiales de las Bodas de la Infanta Elena en Sevilla y de la Infanta Cristina en Barcelona. Y dirigí especiales en memoria de “Fernando Sánchez Polap, TIP “Carlos Cano” “Lola Flores” “Eugenio” “Miguel Gila” “Francisco Rabal” y algunos reportajes y programas especiales más.

– Cíteme los momentos que recogió en su época en TVE. 
– He vivido grandes acontecimientos porque he sido uno de los reporteros de la transición. Viví en el Hospital la Paz haciendo guardias la muerte de Franco, cubrí en su entierro las secuencias de la Cripta. La muerte de Carrero Blanco. Las bodas de las dos Infantas. La cogida y muerte de Paquirri. Los trágicos acontecimientos de Alcácer y otros episodios muy tristes.

Arturo Luna en su época de actor, junto a Sancho Gracia.

– En Desaparecidos habla de la historia oculta de las niñas de Alcácer. ¿Qué pasó realmente? 
– Durante los dos meses que estuvieron desaparecidas las Niñas de Alcácer yo viví con las familias la desazón y la angustia. Los acompañé en la visita que le hicieron al Presidente Felipe González en la Moncloa. Permanecía en Alcácer de lunes a jueves. Y le llevaba a la Guardia Civil las llamadas que recibíamos en el programa. Luego vino la investigación sobre los crímenes y realicé varios reportajes cotejando lo que se contaba en el sumario y lo que decían los testigos que vieron a Anglés y a Ricart. Como las cosas no cuadraban invité a Fernando García, el padre de Miriam a que subiera a La Romana y se percatara de las dudas que existían.El resultado fue un reportaje de “Dossier” titulado “Diario de un padre atormentado” que fue un programa de máxima audiencia. Con mis investigaciones y mis dudas escribí “Desaparecidos” que editó en 1993 la Editorial Temas de Hoy. Lo hice siguiendo paso a paso el sumario y el resultado de la autopsias que me facilitó Fernando García. Documento que conservo en mi archivo, porque el caso Alcácer no quedó claro y aún continúan los debates y las especulaciones sobre el caso.


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