Ellos son un ejemplo de superación

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO


En muchas ocasiones hablamos de cómo las dificultades frenan nuestros sueños y ganas de vivir. No obstante, en muchos casos la llegada de una discapacidad supone descubrir un potencial interno del que pocos teníamos constancia de que lo teníamos. Es el resultado feliz de una batalla feroz contra las circunstancias. Tener una discapacidad no es renunciar a aprender, a encontrar trabajo, a tener amigos. La vida te va deshaciendo de tus límites si sacas lo que llevas dentro. Para ello es fundamental acceder al mundo laboral como herramienta para la inserción social. Ana Belén, Antonio, Carlos, Julio y Rafi han logrado en Prode tener el trabajo para poder realizarse cuando la vida le puso en aprietos. Son felices y viven cada segundo ofreciéndose a los demás.


CARLOS CARRERA 
“La discapacidad no es un problema, es una oportunidad”

Carlos Carrera es el responsable de Recursos Humanos de Prode.

Carlos Carrera tiene una discapacidad visual del 85% que vino de nacimiento por un problema congénito en el embarazo. Su vida ha sido estudios, trabajo e ilusión (sacó su carrera, hizo un master). Iba a decir que es igual que cualquiera, pero no es igual que cualquiera, sino muchísimo mejor: mucho más humano, centrado, más fuerte, más maduro, más reflexivo, valiente y más inteligente. Él ha hecho de la discapacidad un valor añadido “nosotros aprovechamos la lucha y las vivencias que hemos tenido para enfrentarnos con la vida”. Eso le ha hecho más fuerte “la discapacidad no es un problema es una oportunidad para que una persona se desarrolle y se enfrente con sus límites”. 

Carrera es el responsable de Recursos Humanos de Prode. Se encarga de aprovechar al máximo los recursos de cada uno y de la selección de personal para el puesto adecuado. Valora mucho más la actitud con c que la aptitud con p pues tiene claro que las claves para ser un buen trabajador es “tener ganas, ilusión e iniciativa”.

El hecho de haber vivido toda su vida con una discapacidad le ha hecho ver la vida como una oportunidad de superarse continuamente “cuando la vida llega fácil no se aprecian tanto las cosas como cuando la vida tiene una serie de vicisitudes donde se aprecia el trabajo que te ha costado llegar a algo importante”.



ANTONIO RAMÍREZ 
“Prode fue la oportunidad que me dio la vida cuando estaba en mi peor momento” 

Antonio Ramírez está en Prode, en la Residencia de Gravemente Afectados. Su trabajo es asistencial.

En el 2009, Antonio tenía una vida tranquila. Era pintor en un taller mecánico. Un infarto y una enfermedad cardíaca se cruzó en su camino. El mundo se le vino abajo cuando después del tremendo susto vital le dijeron que ya no podía seguir trabajando en lo que venía haciendo siempre “me quedé al borde de un tratamiento psicológico con un palo bárbaro que me dio la vida”. Aparte tenía un problema de salud en su casa. En medio de la desesperación se le abrió la puerta de Prode “fue la oportunidad que me puso la vida y que cogí formándome a pesar de tener casi 50 años”. Asiste en Prode a los usuarios de la Residencia de Gravemente Afectados. “Cuidamos de ellos en su aseo y en su día a día pues ellos necesitan apoyos continuos”. Los define como “unos ángeles que todos los días te dan una lección de vida”.



ANA BELÉN CALERO 
“Me siento muy feliz y realizada aquí”

Ana Belén Calero se encarga del cuidado de los usuarios de la Residencia de Adultos de PRODE.

Ana Belén Calero lleva dos años y medio en Prode. A finales del 2012 le diagnosticaron una discapacidad. Tuvo que adaptar su vida. Ella es higienista dental donde podría estar trabajando pero probó Prode y encontró una familia de la que “no quiere separarse nunca” dice Calero quien se encarga del cuidado de los usuarios de la Residencia de Adultos quienes para ella son “sus niños”. Ella dice estar “muy feliz” con el trabajo que realiza. Cuenta que el cariño humano en la residencia es brutal “unos me piden una muñeca para cuidarla, otras una madeja para hacer un jersey, son fantásticos pues tienen una vida que es para quererlos”.




JULIO Y RAFI
Rafi junto a Julio.

Julio y Rafi están siempre juntos. Se llevan muy bien. Ambos están en las Viviendas Tuteladas de Prode. Julio llegó de un centro de menores en Andújar. Para él los talleres “son su vida” pues como él dice “se lo pasa muy bien trabajando la cerámica y la pintura”. A sus 19 años su meta “es ser feliz”. Rafi es de Córdoba y dice que le gusta su trabajo porque se “inspira y hace cosas muy bonitas”. Para ella la vida es “su trabajo, sus amigos y la familia”.


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