Auténtico

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ 
(Periodista) 


A veces la espontaneidad, la autenticidad se confunde. Muchas personas alardean de ser sinceras, de decir lo que sienten cuando en realidad están siendo irrespetuosas o maleducadas. Y dan por respuesta frases tipo “Yo es que soy así…digo lo que siento”.

Genial que digas lo que sientes, pero si al decirlo te llevas por delante los sentimientos del otro, ¿eso es ser auténtico?

Otros se vanaglorian de no tener problema en soltar juicios de valor sin ni siquiera haberse informado antes. Hay algunos que se ríen en los momentos menos oportunos, que preguntan lo que no deben o que no les importa que les oiga todo el mundo cuando quieren discutir. ¿Espontaneidad o mala educación?

Sus argumentos pueden ser: “¿No tengo derecho a preguntar?”, “¿No puedo reírme cuando me salga?” Por supuesto que se tiene derecho y se puede hacer, pero el problema es que estas personas creen que este tipo de actitudes las hacen ser auténticas y sinceras.

Además, vivimos en una cultura en la que se aplaude este tipo de comportamientos mientras que se menosprecia a las cívicas o templadas tildándolas de aburridas, estiradas o que les falta sangre en las venas.

Ser auténtico es ser uno mismo. No fingir autenticidad haciendo a los demás sentir incomodos con preguntas fuera de tono o riéndose cuando no es el momento.

Es verdad que siempre hay algo de máscara o papel y que no se va por la vida a corazón abierto. Pero a veces hay que quitarse la coraza y mostrarse tal como se es.

Ser auténtico es ser confiable, conseguir que los demás confíen en ti. Es tomar responsabilidad de lo que se dice y se hace. Sin grandilocuencias. Sencillamente auténtico.


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