Saliendo a la pizarra... ¡El TDAH está de moda!

PAQUI PLAZUELO MERINO 
(Psicopedagoga) 


 En la actualidad, muchos docentes demandan la necesidad de intervenir, por parte de los especialistas de orientación escolar, con un alumno que se encuentra en el aula muy inquieto, siendo incapaz de mantenerse sentado en su asiento durante unos escasos minutos. O intervenir con aquel alumno que parece que no se entera de lo que se le está diciendo, a pesar de habérselo repetido varias veces. Hasta hace algún tiempo, podríamos afirmar con rotundidad que se trataría de un escolar indisciplinado, pero no estaríamos en posesión de toda la verdad, más aun si estudiamos cada caso con mayor profundidad. Estos son algunos de los ápices que nos dan las pistas de que se trata de un nuevo caso de TDAH.

El Trastorno del Déficit de Atención y la Hiperactividad, más conocido por sus siglas, está en boca de todos. Se estima que uno, o incluso dos, alumnos por aula presentan este trastorno. En términos numéricos, el 5% de la población infanto- juvenil. Pero, ¿qué es eso del TADH?

El TDAH es el trastorno psiquiátrico más frecuente en la infancia, de origen neurobiológico. Este provoca un desequilibrio existente entre dos neurotransmisores cerebrales, la noradrenalina y la dopamina, que afectan directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inapropiado. De ahí que sea muy habitual que se confunda este trastorno con un “niño rebelde o inquieto”. Pero no debemos caer en este tremendo error.

Los signos más significativos del TDAH son un alto nivel de actividad, la dificultad para controlar las conductas y emociones y la incapacidad de prestar atención y concentrarse. Estos pueden aparecer de manera conjunta o no, siendo la afectación mayor cuando todos están presentes.

Hasta el momento se han realizado múltiples estudios para encontrar el tratamiento más adecuado. Fundamentalmente, el tratamiento puede ser psicoeducativo y/o farmacológico. Siendo este último el más habitual, es prescrito y controlado por el personal sanitario. Con respecto al psicoeducativo, los profesionales que lo ponen en práctica trabajan tanto con el niño como con la familia. Con el alumno mediante terapias para mejorar su autoestima, habilidades sociales, programas de atención y concentración, etc., y con la familia a través de técnicas para reducir el estrés, el sentimiento de culpabilidad, la frustración y cualquier otro aspecto que pueda interferir en el bien del niño.

La combinación de ambos tratamientos suele general grandes éxitos, aunque por todos es sabido las reacciones adversas que pueden generar los medicamentos. En alguno de los centros educativos de Canadá se ha dado a conocer una novedosa terapia que intenta que los niños más nerviosos agoten sus energías en una bici-pupitre. Es pronto para determinar la efectividad de esta propuesta, pero al menos es un “remedio natural”.

En el territorio español se han consolidado asociaciones que tiene por finalidad sensibilizar a la población, ofreciendo información sobre el trastorno y las formas más adecuadas de trabajar con los niños que lo padecen. La labor que hacen los diferentes profesionales desde las asociaciones es soberbia, ya que en muchos casos es el lugar donde las familias se desahogan, comparten sus experiencias con otras familias que se encuentra en la misma situación y, además, son conocedoras de técnicas para trabajar con sus hijos.

Es cierto que en los últimos años son muchos los alumnos diagnosticados de TDAH.

Ante este incremento tan notorio de diagnósticos, los docentes se ven desbordados porque no saben cómo actuar ante la” inquietud” de estos niños. Por ello, es imprescindible un mayor conocimiento y formación de este trastorno para poder intervenir correctamente, favoreciendo en todo momento el desarrollo vital y educativo del alumno.


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