Las muñecas de VidesSur

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO


Más de 300 muñecas han sido vestidas por las modistas de Pozoblanco. /SÁNCHEZ RUIZ

El imperio Disney tiene a cientos de personajes diferentes. Cada uno viste de una manera. En Pozoblanco se han creado cientos de personajes con las muñecas de Videssur. A Cristina García se le ocurrió la idea de vestir a muñecas para su venta. Para ello, decidieron comprar las muñecas de Valencia-preciosas, parecen de verdad - para que las vistieran las modistas de Pozoblanco. El resultado es que aparecieron muchas modistas (madres, tías, abuelas) quienes confeccionaron trajes preciosos, diferentes y en muchos estilos. A cada cual más bonito como se dice aquí.

Hace unos años, eran muchas las mercerías, tiendas de labores que podíamos encontrar en nuestros pueblos. Las madres y abuelas cosían y tejían nuestra ropa y en ellas no solo encontraban los materiales sino incluso la inspiración. Con el tiempo, eso se perdió pues las grandes superficies nos acostumbraron a otro tipo de consumo y empezaron a decaer nuestras pequeñas tiendas de labores.

Cristina, Óscar, Rocío, Sonia, Miriam y muchas voluntarias más, decidieron rescatar a las modistas de los barrios y calles de Pozoblanco para que vistieran a sus muñecas. Ellos corrieron la voz, “¡necesitamos trajecitos para vestir las muñecas de Videssur!”. Pronto encontraron respuesta. Se formó un taller de vecinas en la calle San Antonio, otro en la calle Andrés Peralbo y en la calle Feria.

Se pusieron en marcha estos talleres caseros que habían estado años sin funcionar. En muchas de esas casas se dejó de coser. Las modistas, costureras (madres, abuelas, tías) rescataron el género que tenían guardado en los armarios. Lo sacaron y con aguja en mano se pusieron a hacer los trajecitos para los muñecos que huelen como los muñecos de antes. Eran trajes para niño, niña, de primera postura. Con los trajes que se han confeccionado los muñecos parece que hablan. Vestidos de todos los colores, blanco, beige, azules, étc. Vestidos con tirantes, de Nancy, de payaso, de bautizo, con su camiseta, gorra, con traje de acristianar, de punto, tela, algodón, pantalones hechos con unas enagüillas, de dos piezas, que son una falda y un corpiño. Fantasía y arte de las modistas de nuestra tierra. Todos hechos con mucho cariño. Presentaciones impecables que han hecho que todo el pueblo se revolucione con las muñecas de Videssur que se vendieron como rosquillas.

Una iniciativa solidaria de VidesSur bajo el lema 'adquiere tu muñeca'. /SÁNCHEZ RUIZ


Todo esto ha servido para que se haya rescatado el oficio antiguo de coser. Muchas de las personas que están participando en esta iniciativa solidaria, habían dejado la aguja y el costurero en algún cajón olvidado. La moda estos años era comprar las cosas. Las manualidades, el arte de cada uno había sido destruido por un mundo donde te lo dan todo hecho. También a nuestros jóvenes se lo hemos dado o se lo estamos dando todo hecho.

Con estas iniciativas se pone de manifiesto que las máquinas aplastaron un día la creación humana pero que aún quedan todavía manos creadoras que vivieron antes de que las máquinas lo hicieran todo. Dentro de unos años estas cosas no serán posibles cuando no estén las costureras de antes que saben coser. Todavía es posible con esa costura a mano, las labores de punto, ganchillo, aplicaciones de encajes, tiras bordadas. Un mundo de fantasía. No son las galerías de Velvet. Aquí nadie sueña con convertirse en la mejor modista de las galerías pero sí con ayudar y rescatar las pequeñas obras de arte que nuestras madres, tías y abuelas han hecho a lo largo de su vida.


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