La fiesta de la Niña María se celebra un año más por todo los alto en La Inmaculada

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


El Colegio La Inmaculada de Pozoblanco celebró ayer viernes la Niña María, una de las fiestas más especiales que se viven en este centro educativo ya que participan los alumnos, docentes y familiares.


La mañana comenzó con una procesión que, puntual, a las 9.30 horas comenzaba con los alumnos más pequeños vestidos de angelitos y, por supuesto, junto a San José y la Virgen iba la Niña María de carne y hueso. Además, de que la Imagen también fue portada a hombros.

Unos minutos de las 10.00 horas se iniciaba la misa que ofició el párroco José María y que fue muy participativa e incluyó los cánticos del coro que interpretó entre otras las canciones de la Niña María y del lema de este año.

Tras la eucaristía, todo el mundo se trasladó al colegio dónde la fiesta continuó con los juegos y pasatiempos en las diferentes casetas. Una año más la fiesta ha tenido un carácter solidario ya que el dinero recaudado en las casetas se destinará al proyecto misionero Acercando Culturas que impulsa la Congregación de las Madres Concepcionistas para el curso 2015-2016 con el fin de construir aulas en la escuela Mwenze Velela del Congo y un patio cubierto en una escuela de Camerún.

Los orígenes de la fiesta de la Niña María se sitúan en la escena en la que la Virgen María fue llevada al templo a la edad de tres años por sus padres, Joaquín y Ana, dónde fue instruida respecto a la fe de sus padres. Madre Carmen Sallés acogió la tradición que se sigue celebrando en todos los colegios que fundó.








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