El maravilloso mundo de la radio y la televisión en los años 70 y 80

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO


Esta semana se celebraba un encuentro de Periodistas Deportivos en Pozoblanco con una conferencia en la que estuvieron presentes entrenadores de fútbol y periodistas. El título era “Del fútbol en blanco y negro al HD”. Al día siguiente de esta mesa redonda, subí a la cámara de mi casa donde volví a ver mi viejo televisor Philips K-12 que tantos partidos de fútbol y programas de Estudio Estadio me mostró en su vieja pantalla curva metida en un cajetón de madera. Estaba entre ‘enreos’ viejos y olvidados. Quise enchufarlo pero solo quedó en el intento. Su sistema analógico e incompatible con la era digital del TDT.

La mesa del pasado martes compuesta por, de izquierda a derecha, Pedro Pablo San Martín, Esteban Vigo, Ricardo Rodríguez, José Ramón Sandoval y José Ángel De la Casa. /SÁNCHEZ RUIZ


¡Cuántas pasiones había provocado ese televisor! Nunca me falló cuando con aquella sintonía de “ti, ti, to, ti….” sonaba anunciando el comienzo de Estudio Estadio. Siempre comenzaba aquel programa con los resultados que al principio eran hechas a rotulador aunque con muy buena letra. Luego las viñetitas con muñecos que subían o bajaban según la tabla y la jornada. Antes de que comenzara Estudio Estadio nos sabíamos todos los resultados tras haber estado escuchando la radio toda la tarde. Matías Prats y sus muletillas “se las prometían muy felices en Vigo pero…no pudo ser…”. Paco Grande y las retrasmisiones de José Ángel de la Casa en esos partidos de la selección cuando España no ganaba tanto como en los últimos años.

En la cámara de donde rescaté al viejo televisor estaba su compañero, un video BETA al que unieron con él por unos cables negros. El video había desaparecido solo quedaban en una caja unas cintas con polvo y la tira de papel alargada donde se ponía a boli lo que contenía con el nombre de lo allí grabado. El contenedor de plástico de las cintas con los dos carretes guardaban recuerdos televisivos que fueron cogidos del viejo Philips. En una caja estaba una cinta que recogía aquella chilena de Hugo Sánchez al Logroñés. El televisor era de 1982 con el mundial de naranjito iniciándose y había resistido al barro en los reportajes del Racing en el Sardinero, al Golpe de Estado de Tejero y al “Boys, boys” de Sabrina en aquel fin de año del 87 cuando los televisores de toda España se volvieron eróticos con la teta al aire de la italiana. Hubo un tiempo en el que uno disfrutaba con aquel Estudio Estadio, con aquella televisión de dos canales que era mucho peor pero más familiar donde uno se sabía las sintonías de todos los programas. La más chula la de Curro Jiménez.

Junto al viejo televisor también encontré en la cámara una radio de esas de banda y cajón de madera desde donde se viajaba desde el sofá cada domingo por toda España a ritmo de goles, pues el gol era la lanzadera para ir a un sitio u otro. De repente había uno en Santander y lo imaginaba, otro en Valencia y lo festejaba, otro en Gijón que no esperaba. Uno era de falta, otro de penalti, otro de jugada. Era una liga multicolor. Los niños de aquellos años 80 nos sabíamos los nombres de todos los campos: El Helmántico, El Rico Pérez de Alicante, El Luis Casanova, El Sardinero, El Pizjuán, La Condomina. Y como no, los futbolistas que jugaban en ellos, D´Alesandro, Carcelén, Kempes, Preciado, Cholo o Pérez García. En los cromos siempre había alguno que nos faltaba, de los que nunca tocaban. Los locutores recitaban en la radio las alineaciones con tal entusiasmo que nos la sabíamos de memoria.

Y es que la tarde del domingo era la tarde de la radio. Ella nos hacía saltar, temblar, enfadar y hasta llorar. Aquellos locutores de radio nos mantenían en tensión con el corazón en un puño durante todo el partido. ¡Cuánto falta! ¡Qué nos marcan! ¡Qué no aparece ningún grito con el gol que nos hace falta y esto se acaba! La alegría iba por barrios al mismo tiempo que la tristeza. Caminaban juntos pero por distintos caminos. Lo que era alegría para unos, era tristeza para otros, y entre medias el gol, siempre el gol. Y es que antes sabíamos que era domingo en mi casa por el chocolate con churros, la misa de 11:30 y las tardes de radio. La televisión actual ha fulminado a la imaginación que sobre todo ha tenido la radio. De ella se han ido esos goles literarios, esos goles pintados con voz, esos goles gráficos.

Hoy hay mejores locutores aunque no juegan los equipos juegan a la misma hora. Y al verlos en la tele todo está visto y nada se imagina. Actualmente todo es real pero a la vez es mentira. El fútbol ha caído en manos de presidentes y hombres de negocios, esos que posiblemente nunca pegaron cromos, ni los cambiaron, ni los guardaron con aquellas gomillas naranjas, ni siquiera a lo mejor compraron (de adolescentes) el Marca o el As color. Como dice Sabina en la canción que le regaló a Ana Belén ‘Peces de ciudad’ al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Ya nada será como antes cuando todo era como más cercano.


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