Recodando a Rafa Redondo Pozuelo

CARMEN RODRÍGUEZ JIMÉNEZ


"Cuando la pena nos alcanza, por el amigo perdido y el corazón dolorido, busca la paz y esperanza. 
En Tu esperanza confiamos, con la certeza que Tú ya lo has llevado a la Vida, ya lo has llevado a la Luz.”

El pasado día 11, en el desfile de las fuerzas armadas, se entonó esta canción por los soldados fallecidos.

No es casual que el día anterior, habíamos despedido a Rafa. Me sobrecogió escucharla.

Conocí a Rafa, por mediación de mi hermana, ella era su amiga.

Las conversaciones mantenidas con él, han sido para mí, estímulo y aliento. Me ha hecho creíble, con hechos, que es posible apostar por la utopía, de que otro mundo es posible.

Ha sido una llamada a descubrir, la realidad de las personas que comparten contigo un trecho de la existencia, la del PASADO que nos ha configurado, la del PRESENTE que tienes en tus manos como oportunidad y tarea… PASADO Y PRESENTE, que nos hacen artífices del FUTURO.

¿Qué ha podido aportar a la vida de Rafa, la desgracia de caer en un profundo vacío, el sufrimiento, el fracaso? Cuando salía de “una mala racha”, quería reorientar su vida de manera más sana, curarse de las heridas y conflictos que la enfermedad le proporcionaba.

Posiblemente Rafa haya revivido sus recuerdos y experiencias negativas, deseos insatisfechos, errores…. Y le habrán surgido ciertas preguntas : ¿Qué sentido tiene vivir así? ¿Para qué tanto sufrimiento?, y el amigo Rafa tan risueño, tan generoso, tan buena persona, decidió pasar a la morada del Señor de la Misericordia.

Al morir, nos hemos quedado privados de su presencia física. No podemos disfrutar de su mirada, ni escuchar su voz. Pero sabemos que nos acompañarás siempre con tu cariño. Estamos seguros de que el Dios de la Paz, le está haciendo comprender, cual ha sido EL SENTIDO DE SU VIDA.

LOS QUE AÚN PERMANECEMOS EN ESTE MUNDO, reflexionamos:

Hay en nosotros un deseo insaciable de vida. Nos pasamos los días y los años, luchando por vivir. Nos agarramos a la medicina para prolongar la vida biológica, pero siempre llega la última enfermedad, la que nadie nos puede curar. Nunca ha tenido el ser humano tanto poder para avanzar hacia una VIDA FELIZ. Y, sin embargo, tal vez nunca se ha sentido tan impotente, ante un futuro incierto y amenazador, lleno de dudas y oscuridades.

Todos podemos servir de ayuda a otra persona. Supone saber situarse desde la actitud de acogida incondicional, sin reproches, ni censuras a cerca de su situación actual.

Para los padres (a los que Rafa amaba entrañablemente) y sus familiares, supone: comprensión, disponibilidad y una gran dosis de AMOR.

La situación de nuestro mundo, podemos resumirla con la palabra CRISIS: económica, ecológica, familiar, de humanidad, de valores….

¿Hay una salida para esta situación?: Aferrarnos a la ESPERANZA. Necesitamos un corazón ESPERANZADO, que nos ayude a unirnos, con la confianza de que no estamos solos contra las realidades negativas, sabiendo que el BIEN que anida en nuestro corazón, es más resistente y auténtico.

¡Ojalá que seamos capaces de unir nuestra esperanza activa, a todas la personas esperanzadas del mundo!

Demos también aliento a la GENEROSIDAD que caracteriza a los jóvenes; ayudémosles a ser protagonistas en la construcción de un mundo mejor. Ellos no solo necesitan cosas. Necesitan que se les propongan VALORES INMATERIALES, que son el corazón espiritual de un pueblo.

Son inmensamente frágiles; son las primeras víctimas de este estilo de vida.

Querido Rafa: Hoy te hemos perdido en la tierra, pero el Cielo ha ganado un ángel. Rafa eligió centrarse en la luz de las pequeñas estrellas, que lo han salvado de la oscuridad.

Descansa en PAZ, el hombre que le mostró al mundo, que amar es tan sencillo como reconocer enfrente de uno a un semejante y a un corazón amigo.

EL FINAL DEL HOMBRE, NO SE ENCUENTRA EN LA TIERRA, ESTÁ EN LA ETERNIDAD.


2 comentarios :

  1. Tu ya lo has llevado a la vida, ya lo has llevado a la luz, la luz de la vida eterna, el ciclo que nos devolverá su alma. Alma que es nuestra esencia, la que va completándose con la vida. Esa estrella donde él quiso llevar su alma para que pudiera seguir brillando, libre de cadenas, volverá aunque no coincidamos en el tiempo ni en el lugar, pero llevará su generosidad, su luz a tantas personas como pueda colmar su generoso corazón y su eterna sonrisa.
    Dedicado a Mª Carmen Redondo y a Dori. El beso más grande para Pepa y Francisco.

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