Multitudinaria romería de la Virgen de Luna

ANTONIO MANUEL CABALLERO 
VILLANUEVA DE CÓRDOBA


El puente de octubre, precedido de la Feria del Jamón, convirtió el domingo 11 de octubre la romería de regreso de la Virgen de Luna a su santuario de la Jara en una de las más multitudinarias de los últimos años.

Los vecinos de Villanueva de Córdoba cumplieron con el rito de trasladar a hombros a la patrona desde la parroquia de San Miguel, donde se encontraba desde el 25 de mayo, a su ermita en la que como marca la tradición cuidará de la dehesa, donde la bellota ya está otoñando para servir de alimento a los cerdos ibéricos.

Más de 10 kilómetros de camino en el que los romeros estuvieron al lado de la Virgen, siempre junto a la Cofradía Hermandad, que repartió tostaos y vino en los sitios indicados, y este año en un lugar concreto del itinerario con algunas molestas avispas.

El puente y la Feria del Jamón ayudaron a reunir a miles de romeros. /SÁNCHEZ RUIZ

A las 12.40 horas llegó la Virgen a la última cruz del camino, donde ya se le retiró la capota preparada por si aparecía la lluvia.

Allí, el coro romero le cantó unas sevillanas en cuyo estribillo se decía: “En una tierra donde la encina es vida, donde mi gente se acuna, yo digo con todas mis fuerzas ¡Viva la Virgen de Luna!”.

Jarotes ausentes procedentes de Cataluña, Madrid, Valencia o Andalucía, entre otras regiones, disfrutaron de una romería con sabor a despedida.

La misa de campaña se celebró en el patio del santuario a las 13.20 horas y precisamente, en su homilía, el sacerdote Juan Vicente Ruiz insistió en que la patrona “siempre estará en nuestros corazones aunque regrese a su ermita”.

La jornada festiva contó con muchos momentos de emoción como la salida por la mañana temprano, en la que personas mayores se asomaban desde sus casas para decir adiós a la implorada Virgen de Luna o el revoloteo de la bandera al toque del tambor.

La Imagen estrenó un manto azul y una toca fruto de una donación. /SÁNCHEZ RUIZ

Al mediodía, llegó el momento de compartir bajo las encinas el almuerzo preparado para la ocasión, en el que no faltaba la tortilla, el lomo de la orza, ni el jamón.

La Virgen de Luna, que lucía un nuevo manto azul y que estrenó también toca, donación de la familia Carbonero González, pasó ya a su ermita, donde permanecerá hasta que el 31 de enero sea trasladada a Pozoblanco.


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