La feria repunta y los toros se estancan

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)

Haciendo balance de la feria de Pozoblanco, en primer lugar hay que destacar el buen tiempo, incluso en las horas de madrugada, donde mucho personal iba en manga corta. Hacía años que no se veía tanta gente en la aparcería del mediodía hasta el anochecer.

También se consolida la noche del martes donde, después de los fuegos artificiales, tanto mayores como pequeños aprovechan la misma con intensidad, influyendo por un lado la rebaja del coste de los cacharritos, por otro las personas que quieren vivirla desde el primer día y por otro lado las personas que fijan este día como el único para acudir al recinto ferial.

En lo que se refiere a las casetas tradicionalmente conocidas como familiares, han tenido una asistencia más que aceptable en líneas generales, mientras que la del Partido Popular y “Los Peludos”, basadas en tipo de disco- caseta, han tenido una multitudinaria concurrencia, haciendo a veces difícil el poder permanecer dentro más de una hora por la masificación de ambas, por ello muchos ocupaban la parte exterior del acerado y aparcamientos, para poder expandirse.

“La Dehesa de Lucman”, en la caseta del partido Pozoblanco en +, ha destacado por su variada y fina gastronomía, con una decoración con encanto y acogedora, con actuaciones musicales en directo y con una notable atención por parte del personal que ha trabajado en ella, siendo la suma de todos estos elementos la que aumentaba la demanda y la que hacía parecer misión casi imposible el poder coger una mesa libre. En el resto de casetas mencionar a la de Izquierda Unida, con su ya tradicional y riquísimo bacalao del “Polainas”. También es de resaltar la caseta para jóvenes sin alcohol, que era la alternativa a la disco-caseta asentada en la misma zona. El Teatro El Silo ha tenido varios llenos dentro de la programación ferial, siguiendo la ascendencia que se ha vivido en general.

La parte negativa en asistencia, de nuevo, se la llevan las dos corridas de toros, con todo a favor, climatología, toreros, ganadería y rebaja en el precio de las entradas. En la primera del sábado la plaza registró media entrada, y en la del domingo tan sólo hubo algo más de un tercio. El esfuerzo del equipo de gobierno y del empresario no ha tenido la respuesta que se esperaba. Para este último, a pesar de la ayuda económica, podemos aventurar que el resultado no va a ser positivo, que como mucho puede aspirar a cuadrar números sin beneficio alguno, quedando claro el porqué cada año hay un empresario nuevo. Personas mucho más entendidas y preparadas dentro del arte de Cúchares hay en nuestra comarca para analizar el porqué de este descenso en los últimos años. Atrás, pero que muy atrás, quedan los cuatro festejos que se daban antaño. Tal vez lo que pasa ahora pueda venir por el descenso de población en la comarca, la falta de relevo de jóvenes aficionados, la corriente antitaurina que va germinando cada vez más y quizás también el precio. El caso es que el emblemático coso donde fue cogido mortalmente el torero “Paquirri” apunta a que dos corridas empiezan a ser muchas, y la realidad es que, de seguir así, finalmente sólo se podrá dar un festejo. Y si la afición sigue en la misma dinámica de ausencia, el coso quedará para que los turistas vengan a verlo porque allí fue corneado “Paquirri”, añorándose el tiempo pasado en el que se celebraban en él varias corridas de toros de primer nivel.


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