Entrevista a Josefa Redondo, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO

Se marchó de Pozoblanco hace 36 años. Es hija de la Caridad de San Vicente de Paúl. Su vida es ayudar a los que viven en la pobreza y en barrios marginales. Trabaja con familias con problemas de delincuencia y drogas. Más allá de ese mundo en el que viven, existe el lado humano de ellos. Josefa lo destaca, trabajando con jóvenes que no acuden a la escuela y sin posibilidades formales de trabajo pero a los que intenta formar en la vida. Los taxis no paran en estos barrios marginales cuando Josefa tiene que cogerlo para desplazarse. La policía acude cuando es estrictamente necesario. Aún así, la valentía de estas religiosas es asombrosa. Ha tenido que recoger a un niño que estaba ya tirado en un contenedor, ha visto como en la casa de al lado han quemado una casa con gente dentro y miles de cosas que muchos solo vemos en las películas. Un mundo marcado por la violencia, la prostitución y las drogas. Sueña con que ese mundo marginal desaparezca pero mientras esté ahí, tiene claro que ayudará a los que están dentro de él. Es su labor, dedicarse a los que más la necesitan. No obstante, le apena no poder dar respuesta a tanta necesidad como hay.

Josefa Redondo: “Si volviera a tener 25 años, volvería a hacer lo mismo, incluso antes”.

– Su último destino fue en Málaga, en el barrio de la Palmilla ¿cómo es el barrio? 
– Pues muy marginal, hay mucha pobreza y eso hace que las familias se impliquen en las drogas.

– ¿Es difícil trabajar con los niños en medio de la pobreza? 
– Con los niños no es difícil, es peor las familias, algunas no quieren cambiar de la vida que llevan.

– Recogió en una ocasión a un niño al lado de un contenedor, ¿verdad? 
– Pues sí, son niños no queridos, vienen de la prostitución y quieren desprenderse del problema que les ha llegado, en este caso el bebé.

– ¿Qué le dicen en la cárcel? ¿Le lloran, se arrepienten? 
– Pues sí cuando están dentro se dan cuenta lo que han hecho y nos dicen que van a dejas esa vida que llevan, pero no es fácil. Algunos entran y salen varias veces y ya no saben hacer otra cosa.

– Has visto quemar a gente en la casa de al lado. ¿Una experiencia dura? 
– Un ajuste de cuentas, si no pagas lo peor. Pueden llegar a eso y a otras cosas muy duras.

– ¿Cómo se portan con ustedes? 
– Bien, nos respetan y hablan con nosotros.

– ¿Por qué se ajustan cuentas entre ellos? 
– Los traficantes ajustan dinero y hay que pagar. Se ajusta un día y hay que cumplirlo.

– La gente normal, ¿sabe que hay una vida marginal? 
– SÍ, pero se callan y no quieren meterse en líos.

– ¿Lo mejor de su actividad? 
– El trabajo que realizas. Estar con ellos, ayudarle en los muchos problemas que tienen

– ¿Y lo peor? 
– El no poder dar respuesta a tanta necesidad como hay.

– ¿Volvería a hacer lo mismo si tuviera 25 años? 
– Sí, me iría antes. Estoy muy contenta con todo lo que hago.



JOSEFA REDONDO BEJARANO


– Nombre y apellidos: 
– Josefa Redondo Bejarano

– ¿Está cómo? 
– Religiosa, hija de la Caridad de San Vicente de Paúl.

– ¿Cuándo se marchó de Pozoblanco? 
– En el año 1979. Hace 36 años.

– ¿Dónde trabajaba? 
– En Confecciones Nalo. Allí tenía mi trabajo y cuando me fui me comentaron que tendría mi trabajo por si un día decidiera volver.

– ¿Por qué decidió entregar la vida a los demás? 
– Es una llamada del Señor, y hay que responder con generosidad y cumplir la voluntad de Dios, dar al Señor todo lo que hemos recibido.

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