El Halloween que nos han inventado

EMILIO GÓMEZ
(Periodista - Director)


Todo hombre y toda mujer quieren ser el héroe de su propia novela, el héroe de su propia vida. Todo hombre quiere ser el príncipe de su propio cuento. Toda mujer quiere ser la princesa de su propio cuento. A veces los cuentos de uno no son tan bonitos como uno espera o sueña. A veces no lo son porque no sabemos escribir nuestro propio cuento, con nuestra propia letra y con nuestros propios sueños. Dicen que casi todos tenemos la sensación de que no hemos conseguido realizar los sueños. ¿Y cuáles son nuestros sueños? Todos tuvimos sueños antes de crecer del todo. Decía José Sacristán “yo sigo siendo el niño que soñaba con ser actor”. Él lo fue pero cuantos no pudieron serlo. Tu seguro que tenías un sueño, un sueño de esos imposibles que solo se pueden tener cuando uno vive en la ignorancia más absoluta. Pero es que los sueños son a veces más bonitos que la propia realidad. Cada vez quedan menos seres que lo abandonan todo por perseguir un sueño. No sabemos si es porque cada vez luchamos menos contra los imposibles.

No heredamos lo material. No nos sobra el dinero, pero la ropa no pasa ya de hermano a hermano o de primo a primo. Compramos con tarjeta de crédito en unos grandes almacenes. Está lo material y lo sentimental. O mezclado. Lo sentimental ha perdido valor. El 1 de noviembre era un día de recuerdo para los que no están. Hubo un tiempo donde nos enseñaban a respetar la muerte. También a temerla para así aprender a amarla y valorarla. Ahora los nenes y adolescentes van con la frase del truco o trato, con calabazas, velas, calaveras, escobas de bruja y túnicas negras. Es el nuevo Halloween. Una fiesta imbécil mitad naranja mitad negra que hemos exportado de fuera de una trivialidad lamentable. Hay que entretenerse con algo aunque sean cosas tan estúpidas como esta y tan poco nuestra. Esta fiesta de Halloween tiene como raíces el espiritismo y el sentido de lo macabro y sobre todo oculta un trasfondo meramente comercial.

Halloween está aplastando viejas tradiciones como el recuerdo y honrar a los familiares difuntos.

¡Truco o trato! Ese es el problema que la vida se está convirtiendo en un truco en el que todos caemos.

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