Los abuelos no se divorcian de sus nietos

ANTONIO A. MORENO
(TREMP)

Los abuelos tenemos cosas importantes que aportar en las delicadas circunstancias de la separación de un matrimonio. Posiblemente que de alguno de nuestros hijos. Podemos, por ejemplo, ayudar a los nietos a asumir el hecho de la separación o el divorcio de sus padres, nuestros hijos.

Miles de abuelos lloran la ausencia de sus nietos tanto como la de los hijos, sus padres, cuando de desencadena una separación. En muchos de estos casos, en los que estallan graves enfrentamientos en la pareja a los abuelos se nos prohíbe ver a los nietos y sufren en silencio un conflicto que no han buscado pero que ellos les da de lleno en el corazón. Y ellos, obviamente, exigen el derecho de seguir siendo abuelos.

Los que se dedican a esto en su experiencia profesional, observan que en numerosos casos de separación, incluso cuando ha sido muy traumática y contenciosa, cuando los abuelos han sabido mantenerse al margen de las trifulcas conyugales de sus hijos y han seguido manteniendo el contacto afectuoso de sus nietos. Luego, en la etapa de postseparación, sus hijos, los padres, reconocen su solvencia y le dan luz verde para continuar ejerciendo plenamente como abuelos.

Cito, de memoria, un comentario de un amigo: “los abuelos somos como la rueda de recambio de los coches. Estamos detrás, en el maletero, pero siempre a punto para actuar cuando se nos requiera...” Aunque en numerosas ocasiones las cosas no van a sí de bien.

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