El privilegio de reír

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ

Reír es signo de alegría o felicidad. Reímos cuando algo nos hace gracia, cuando estamos disfrutando, cuando nos cuentan una buena noticia...

Si vemos a un niño pequeño hacer cualquier tontería, sonreímos. Si nos cruzamos con un viejo amigo al que hace años que no vemos, por supuesto, le sonreímos. Si vemos la tierna imagen de una mamá gata abrazando a su cría también sonreímos.

Imagina que dar una carcajada cuando te cuentan un chiste estuviera prohibido. Si por reír por cualquier tontería que te cuenten tus amigos te pudieran meter en la cárcel. Imagina un lugar donde mostrar signos de alegría fuera delito.

Parece algo sacado de alguna película de ciencia ficción, ¿verdad? Nada más lejos porque esta situación se da hoy en día, en el mundo real. De hecho ha sucedido esta misma semana.

En la ciudad de Raqqa, al norte de Siria, tres niñas han sido detenidas por “reírse en voz alta y alterar el orden público” en un mercado popular, bastión de los yihadistas. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos así lo ha informado a través de su web.

El simple hecho de reírse ruidosamente en público ha sido la acusación para detener a estas tres pequeñas.

Unas niñas que lo único que hacían era disfrutar el momento. ¿Tiene todo esto alguna lógica?

Sólo podemos mantener la esperanza de que la situación en Siria mejore de alguna manera y también dar gracias por tener la suerte de vivir en un país donde reír es posible y muy recomendable además.


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