Diez mentiras sobre la cogida y muerte de Paquirri en Pozoblanco

ARTURO LUNA BRICEÑO


1ª.- Paquirri no quería torear esa corrida en Pozoblanco: 

Paquirri, que se había vuelto un torero mediático en la prensa del corazón, lo que le supuso el rechazo del mundo taurino, tenía muy claro que debía de hacer pocas actuaciones y que le fueran lucrativas. Por eso pensó en montar cuarenta corridas para la temporada de 1985 y si todo le iba bien continuar hasta 1986 en que tenía previsto retirarse.

La corrida del día 26 de septiembre en Pozoblanco, en la que el torero cerraba su temporada, era el ensayo general del espectáculo que ya tenía pre contratado con los Ayuntamientos. Paquirri se convertía en empresario, tenía apalabrado con Vicente Ruiz “El Soro” un apoderamiento de cuarenta corridas a la que se sumaba una actuación en las ferias de Isabel Pantoja. Para estas corridas a celebrar en 1985, el torero de Barbate ya tenía comprados unos doscientos toros que pacían en sus fincas. Quería que las corridas fueran de las llamadas de banderilleros y p ara e llo c ontrataron a E l Yiyo, cayéndose del cartel, presentado previamente a la Comisión de Festejos de Pozoblanco: José Luis Gayoso, que estaba apoderado por Diodoro Canorea empresario de la plaza de Pozoblanco. Lo mismo ocurrió con la ganadería elegida por el Ayuntamiento de Pozoblanco que era de Antonio Gavira, y Paquirri fue quién exigió que viniera la de Sayalero y Bandrés.


2ª.- Paquirri fue a la plaza, al apartado de los toros, y cuando vio a Avispado presintió que ese toro lo iba a matar. 

Paquirri toreó en Logroño el día 25 de Septiembre y desde allí en su BMW blanco que conducía su hermano Antonio partió para Pozoblanco. Le acompañaba en el viaje su hombre de máxima confianza, su ex cuñado y también matador de toros, Juan Carlos Beca Belmonte, que no era su apoderado aunque si el hombre que transmitía las ordenes que en todos los aspectos, profesionales, sociales y de comunicación, daba el torero.

Llegaron al Hotel Los Godos de Pozoblanco hacia las seis de la mañana, se alojaron en la habitación 307, que era la misma que ya había utilizado el torero el año anterior. Le gustaba porque daba a un patio interior y apenas si se oía el ruido de la calle. Tenía dos camas, y como era costumbre, una la ocupó Paquirri y la otra Juan Carlos Beca Belmonte. Hacia las doce del mediodía Juan Carlos Beca se reunió con Mateo Dueñas, Gerente de la Plaza, para que le abonaran los emolumentos de torero, cosa que se hizo en dinero contante y sonante. Paquirri bajó a la una al restaurante donde estuvo comiendo y esperando a su hermano Antonio y su cuadrilla que habían ido al apartado de los toros. Tras una animada sobremesa en la que estuvo jugando a las cartas se retiró de nuevo a la habitación que abandonó, ya vestido de torero, hacia las cuatro y media de la tarde.


3ª.- Con el presentimiento que le produjo el apartado volvió al hotel y llamó a Carmina Ordoñez a Madrid para despedirse de ella y de sus dos hijos mayores. 

En 1984 no existían los teléfonos móviles en España. El Hotel Los Godos tenía teléfono en todas sus habitaciones y para llamar a la calle había que solicitar conexión a la centralita que estaba en recepción. Allí se le marcaba el número solicitado y cuando comenzaba la conferencia se ponía en marcha un contador para saber lo que había de abonarse por el uso del teléfono.

Paquirri hizo cuatro llamadas a lo largo del día, todas a Sevilla, tres de ellas desde la habitación y la última poco antes de irse a la plaza desde la cabina y ya vestido de torero. Y como no pudo conectar con nadie le dejó el encargo a Antonio Jurado, uno de los dueños del hotel, que sí logró hablar con Isabel Pantoja, para darle el recado que le había encargado el torero.

Por la mañana llamó a su casa, y habló con alguien que le dijo que su mujer estaba comprando los regalos que debían de llevar a Miami al día siguiente en que ambos viajaban a América. Las otras las hizo para localizar a Isabel Pantoja y sin éxito. Son tres los números anotados en el cuaderno de la centralita del Hotel Los Godos.


4ª.- En la enfermería de la plaza de Toros de Pozoblanco no había nada. 

Según la inspección que hizo Sanidad de Córdoba, la enfermería de Pozoblanco reunía todas las condiciones exigidas por el Reglamento Taurino y además, Don Eliseo Morán, Cirujano de la Plaza aportó su instrumental lo mismo que hizo su amigo y colega Don Rafael Ruiz, Cirujano de la Plaza de Toros de Córdoba que estuvo también operando al torero en Pozoblanco.


5ª.- Su hermano Antonio tuvo de recorrer más de un kilómetro de distancia desde la plaza al hotel para recoger la tarjeta sanitaria del torero y así conocer cuál era su grupo sanguíneo. 

El día 25 de septiembre por la mañana, Francisco Rossi, conductor de la Ambulancia de la Seguridad Social en Pozoblanco, acudió a la enfermería de la plaza de toros con una nevera que contenía nueve botellas de sangre. Cada una de ellas llevaba una etiqueta con el nombre de un matador de toros y el g rupo sanguíneo que éste tenía. Eran tres botellas de litro por cada torero y se tenían que depositar en el frigorífico que a tal efecto se instalaba en la enfermería para mantener la sangre. Este requisito lo exigía el Reglamento Taurino en su apartado de Enfermerías y también lo exigían los matadores de toros en sus contratos. Las botellas de sangre las recibió y depositó en el frigorífico Juan Calero, ATS titular de la Plaza de Toros de Pozoblanco. Cuando ocurrió la trágica cogida de Paquirri, la Cruz Roja, que también tenía destacada una ambulancia en el patio de caballos de la plaza, aportó las reservas de sangre que tenían del grupo sanguíneo de Paquirri.


6ª.- Cuando llegó Paquirri a la puerta de la enfermería, en manos de las asistencias que lo sacaron de la plaza, ésta estaba cerrada y hubo que romper un cristal para abrirla. 

La puerta de la enfermería era de hierro y tenía dos hojas de noventa centímetros de anchas. Una estaba abierta y la otra cerrada con un pestillo. Ricardo de Fabra, matador de toros valenciano que venía acompañando al Soro, la forzó dándole una patada rompiéndole el cristal. Cuando ocurrió este hecho los médicos llevaban unos minutos esperando a que llegaran con el torero herido.


7ª.- El médico que atendía la enfermería no supo qué hacer y decidió que lo mejor era llevarlo a Córdoba cuanto antes. 

En la enfermería de la plaza hubo los siguientes médicos operando a Paquirri:
1.- Don Eliseo Morán; Cirujano de la Plaza de Toros de Pozoblanco;
2.- Don Rafael Ruiz, Cirujano de la Plaza de Toros de Córdoba;
3.- Dr. Funes, anestesista de la Plaza de Toros de Pozoblanco;
4.- Don Emilio Dueñas, médico de Pozoblanco;
5.- Doctor José María Cabrera, Cirujano de Pozoblanco;
6.- Dr. Escribano, Médico de Sanidad de Córdoba y
7.- Don Juan Calero, Practicante de la Plaza de Toros de Pozoblanco.


8ª.- La ambulancia hizo un penoso y lento viaje sin saber a qué hospital ir. En ella iban Paquirri, el médico, el conductor y Ramón Alvarado tío y mozo de estoques de Paquirri que dijo que lo vio morir en la ambulancia. 

La ambulancia de la Seguridad Social, una Citroen G S estuvo aparcada en la puerta de la enfermería desde el mismo momento que ocurrió la cogida. En ella fue introducido Paquirri cuando anochecía el día. Un coche de la Guardia Civil la escoltó hasta la salida de Pozoblanco. La conducía Francisco Rossi y el viaje hasta el Hospital Militar de San Fernando en Córdoba duró 55 minutos. Rossi hizo un rapidísimo viaje. En su interior iban, además del torero y el conductor, el Dr. Funes atendiendo a Paquirri y en el asiento de delante Ramón Alvarado, “Macareno”, tío y mozo de espadas del torero. Detrás de la ambulancia, y a la misma velocidad circulaba el BMW de Paquirri conducido por Antonio Rivera, hermano menor de Paquirri, y lo acompañaban Juan Carlos Beca Belmonte y Rafael Ruiz, Cirujano jefe de la Plaza de Toros de Córdoba que era quién iba a operar al torero. El traslado se hizo a petición del Doctor Vila que venía de Sevilla a Córdoba, y había contactado con la enfermería de la Plaza de Toros a través de un teléfono fijo que tenía instalado por el Ayuntamiento. La decisión fue un acuerdo entre los médicos que atendieron al torero en la Plaza y Juan Carlos Beca Belmonte, apoderado del torero.

Poco antes de llegar a Córdoba, Paquirri sufrió una parada cardiaca y la ambulancia se detuvo. De ella bajó Ramón Alvarado y le dijo al Dr. Ruiz que el torero se estaba muriendo. El Doctor Funes recuperó al torero y le dijo a Rossi que tirara para Córdoba. Por la emisora de la ambulancia contactaron con el Hospital Militar de San Fernando, que estaba a la entrada de Córdoba y en la misma carretera por la que circulaba la ambulancia y ante esta petición abrieron el quirófano para operar a Paquirri.

A Ramón Alvarado ya no le dio tiempo de subirse a la ambulancia y continuó su viaje en el coche que conducía Antonio Rivera.

El Doctor Ruiz cuenta que le vio los estertores de la muerte a Paquirri en los pasillos de Hospital Militar de San Fernando cuando lo llevaban camino del quirófano.


9ª.- Paquirri murió en el viaje desangrado porque no le hicieron transfusiones por falta de sangre de su grupo. 

En ningún momento le faltó sangre al torero. De ello se ocupó el Doctor Funes. Los cirujanos que atendieron a Paquirri en la Plaza de Toros de Pozoblanco, llegaron a la conclusión de que si la sangre que le transfundieron no hubiera sido líquida, como fue, y hubiera sido plasma, el diestro podía haber llegado con vida al quirófano del Hospital Militar de Córdoba.


10 ª.- Bertín Osborne, que actuó en la feria esa noche, presume de que tuvieron que vestirse él y su orquesta en la enfermería de la Plaza de Toros que estaba llena de sangre. 

25 años después el cantante Bertín Osborne, que la noche del 26 de Septiembre de 1984 actuó en la Caseta Municipal de Pozoblanco, declaró en un programa de la Primera Cadena de Televisión Española que él y su orquesta se vistieron en la enfermería de la Plaza de Toros, que no había sido limpiada y estaba llena de sangre. Esta es l a mentira más infame y gratuita. La enfermería de la Plaza de Toros se comenzó a limpiar nada más salir el torero de ella y a las diez de la noche ya estaba limpia y la plaza de toros cerrada. La actuación de Bertín Osborne, en la Caseta Municipal comenzó pasada las doce de la noche. Esta caseta se encontraba a ochocientos metros de la Plaza de Toros y tenía varios camerinos para que en ellos se vistieran los artistas que en ella actuaran.


Cartel de la feria taurina de Pozoblanco del año 1984

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