Triunfo artístico y de público en Villanueva de Córdoba

Dos buenas noticias sobre Villanueva de Córdoba: la primera, y quizá más importante dado el cariz que están tomando las cosas relacionadas con lo taurino, es que la plaza se llenó por segundo año consecutivo hasta la bandera. Apenas unas decenas de entradas se quedaron por vender, según la empresa. La segunda, que los tres toreros consiguieron un triunfo rotundo y salieron en hombros del coso jarote. Corrida por tanto entretenida y con momentos reseñables dentro de las posibilidades que ofrece del estilo de dos toreros de corte más poderoso y bullidor que artístico. Padilla, con cuatro orejas y un rabo, fue el máximo triunfador. Rivera obtuvo tres apéndices y el novillero local, Carlos Jordán, cortó cuatro orejas.


Los toros de la ganadería de José Luis Marca se dejaron. Paradigma del toro moderno, hubo dos astados, primero y cuarto, que sobresalieron por manejables y nobles. Los otros dos tuvieron alguna complicación pero igualmente permitieron estar delante sin muchos apuros. Padilla anduvo fácil con las banderillas consiguió pares estimables y vibrantes, sobre todo en una tanda al violín. Con el primero de su lote, uno de los toros buenos de la corrida, consiguió momento de toreo lento y reposado, con algún natural de magnífica factura, y eso llevó la locura al tendido. Muy entregado toda la tarde cortó dos orejas a este toro. Al cuarto, lee cortó un rabo, premio excesivo sin duda, pero sus constantes concesiones al tendido, su simpatía y su entrega lucieron por encima de la faena y eso hizo que el agradable público jarote le pidiera el rabo.

La buena onda entre público y toreros llevó en volandas al nuevo Paquirri, que recuperó la costumbre de poner banderillas, algo inusual desde que un toro lo cogiera nTOROS de forma espectacular en Olivenza. Rivera solventó con aseo las complicaciones que desarrolló en la muleta el primero de su lote y trasteó con gusto al natural al segundo. A este toro, cuarto de lidia ordinaria, de espectacular pelaje jabonero, lo pasó tan despacio como permitía un animal en extremo noble y con excelente condiciones para hacer el toreo caro. Por momento hubo buenos compases toreros y Rivera se entregó en una faena que al fin resultó con algunos altibajos cuando el toro se fue apagando. Es de justicia mencionar el magnífico quite a la verónica rematado con media que realizó el sobresaliente, el torero madrileño Enrique Martínez ‘Chapurra’. Con compás, arte y con la figura encajada.

El local Carlos Jordán tiene condiciones para ser torero, pero le queda mucho camino por recorrer, toda vez que torea poco y que el mundo de los novilleros está muy complicado. Empuje y ganas no le faltan, de hecho se fue a porta gayola en su primero, un eral de Los Rodeos noble y con él consiguió momentos de ligazón estimables. Con el segundo de su lote, de más talla y brío, le costó más trabajo acoplarse porque el novillo era más encastado y precisaba un mando firme. Jordán, que ligó alguna tanda suelta, se empeñó en torearlo en el tercio cuando el animal pedía a gritos los medios. Obtuvo sin duda una buena lección de este eral que le servirá para ir progresando en este difícil mundo. En cualquier caso, salió a hombros con su compañeros de terna, en una imagen que seguro no podrá olvidar.












Fotos: RAFA SÁNCHEZ RUIZ

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