Noticias chapapote

RAFAEL MUDU
(Psicólogo Sanitario ASNC)

Hay veces que la vida te trae noticias que caen como una bomba. haciendo piscos tu vida tal como la tenías planteada. Algún día hablaremos de ellas. Pero hoy quiero referirme a aquellas que no destrozan cuando te las dicen, que aparentemente vienen con una posible esperanza, con una vía de salida, y aunque son tremendas, parece que puedes con ellas. Sin embargo, notas que pasan las horas, los días, que poco a poco tu vida se va transformando muy lentamente. Notas que tienes menos paciencia, que vas mirando las cosas que suceden normalmente de otra manera. Vas notando como si un chapapote negro y pegajoso, del cual no te puedes despegar, al menos por el momento; va invadiendo todo lo que miras, todo lo que sientes o piensas.

Es más una sensación, que una certeza. Incluso puede que no lo relaciones con aquella noticia. Pero si vas sintiendo que las cosas que te rodean no son iguales desde ese día, o quizá al siguiente, o al otro. Poco a poco.

Notas como va invadiendo todo. Pegoseando todo con su pastosidad y su negrura. Cada vez las cosas que antes veías separadas, se van uniendo con esa capa. Y todo pasa a tener esa viscosidad, ese oscuro color, todo junto, todo unido y cubierto por esa sensación.

Con un poco de mala suerte, no te darás cuenta de todo esto hasta que todo esté untado y pegado a esta sensación oscura y desagradable. Y quizá necesites ayuda de esos voluntarios que siempre están cerca de ti y que además están dispuestos a echarte una mano. Incluso arriesgándose a llevarse parte de este chapapote pegado en sí mismos. O incluso un profesional, que, aún así, también saldrá algo pringado.


Pero no servirá de nada si tu no los ayudas. Si no te pringas y coges tu pala y comienzas, con ellos, he incluso sin ellos; a raspar y raspar. A quitar poco a poco esa negra untuosidad que ha cubierto tu vida. O una gran parte de ella.

Y aprenderás mucho. De ellos, de tus voluntarios, los profesionales, y de tí mismo. Sobre todo de tí mismo. Si le pones empeño, y rascas sin descanso, irás notando como a cada palada tus fuerzas crecen; tu esperanza aumenta; tu capacidad para notar aquellas pequeñas zonas no cubiertas va mostrándose más clara e indicándote por donde tienes que seguir. Ardua tarea que te llevará tiempo y empeño. Donde habrá días que, tras limpiar una pequeña zona, levantes la vista y te parezca que ha crecido. Lo negro ha crecido. Esos días volverá a llover, a mojarte y parecer que estás más pringado; que tus voluntarios están exhaustos. Y quizá, tú también.

Pero volverá a salir el sol, volverá a tornarlo más blando y maleable. Tus músculos, tu ánimo, volverán a vigorizarse y tus ojos recobrarán su capacidad para ver los claros, para valorarlos y hacerlos crecer con esfuerzo.

Habrá un día, que llegará como llegó aquella noticia con su chapapote, casi sin que te des cuenta. Notarás cómo está casi todo conseguido, casi no quedarán manchas negras. Te darás cuenta de que tu cuerpo se ha tornado musculado, acostumbrado a trabajar duro; tus ojos serán más ávidos, tu ánimo fortalecido. Notarás como has crecido, como esta experiencia te ha hecho más fuerte, más ágil y con más recursos. Quizá te darás cuenta de que el camino hay que andarlo para crecer, para creer en ti mismo, en tus posibilidades.

Seguro que hay otras formas más cómodas de aprender. Pero esta ha sido la tuya. Esta te ha fortalecido a tí. Este es tu camino. Siente orgullo de seguir en él, de seguir andándolo. De no haberte quedado en él.

Quizá un día, cuando mires con orgullo toda la labor realizada y la fortaleza adquirida; quizá sientas que en parte, estás algo agradecido a aquel chapapote.

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