Los secretos del huerto

EMILIO GÓMEZ
(Periodista)

Los huertos están en auge. No sólo ya porque es una forma de entretenimiento, sino porque es una forma de contactar con la naturaleza, de entender la plantas que nacen y crecen en épocas distintas. Los huertos nos muestran la vida tal y como es. Primero hay que echar la semilla para obtener luego el fruto. Segundo requiere su esfuerzo, el plantar, cuidar y regar. Tercero el tener paciencia para que la planta crezca. Requiere su tiempo. Todo esto en una época donde lo queremos todo para ya, para hoy mismo. Muchos jóvenes y no tan jóvenes han sido huertos sin sembrar y sin regar. El resultado es que muchos se encuentran sin formación, sin aprender lo que es el sacrificio y sin crecer en madurez. El hecho de comerte algo después de haberlo sembrado es una sensación única.


La tierra es sabia. Es la mejor escuela. Las cosas necesitan su tiempo, un esfuerzo y mucho cariño. Un huerto no tiene tomates si no le das cariño. Otro de los puntos importantes para que las plantas crezcan. Este año ha sido el de los tomates en algunos huertos y muy pobre en pepinos y berenjenas.

El verano es una explosión de lujuria hortofrutícola. Es la estación favorita en cuanto a frutas y verduras. (Tomate, pimiento, pepino, sandía, melón, brevas, higos, ciruelas, berenjenas).

Es por ello que el verano en nuestra zona, es una explosión de sabores. Un huerto enseña a que en la vida hay que saber sembrar y regar continuamente. Si no, todo se seca.

Decía Antonio Ortí que en la antigua Grecia, tras la muerte de Alejandro Magno y el declive de su imperio, muchos ciudadanos reivindicaron los huertos como remedio para encontrar la felicidad en medio del caos económico.

No sé el por qué pero algo parecido está ocurriendo ahora.


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