Entrevista a Aldo Narejos, músico y psicólogo

EMILIO GÓMEZ 
LOS PEDROCHES

El verano pasado aparecía un video rodado en Fuente la Lancha cuyo ánimo reivindicativo ensalzaba el papel de las abuelas para capear las dificultades económicas. “A ca la yaya” era el título de este tema que revolucionó las redes sociales. El autor de esta canción es Aldo Narejos. El próximo mes de octubre lanza su nuevo disco: “Vía libre” compuesto por trece canciones cargadas de variedad musical y profundidad letrística. Aldo es artista polifacético y psicólogo. En su consulta de Pozoblanco atiende a sus clientes con una buena dosis de sabiduría y energía positiva. “Muchos de mis clientes están desperdigados por el mundo y los atiendo por Skype”, comenta el psicólogo. En su faceta de psicólogo educativo está ayudando a muchos jóvenes para que mejoren tanto en sus estudios como en la convivencia familiar.

“Cualidades como la honestidad, la paciencia, la disciplina, la valentía o el tesón se viven y se heredan en casa”.

– Hola Aldo. ¿Qué te movió para componer “A ca la yaya”? 
– Fue una idea de mi madre y mía. Una forma de agradecer a las mujeres mayores su apoyo y el mérito anónimo de sus cuidados. También queremos resaltar que la sabiduría de las zonas rurales, enriquecida con siglos y siglos de transmisión entre generaciones, se está perdiendo en la actualidad. Existe una brecha comunicacional cada vez mayor entre las distintas generaciones y eso redunda en una sociedad débil, manipulable, sin raíces.

– ¿Quién va a la consulta de Aldo Narejos? 
– Alguien que no logra superar una ruptura amorosa. Alguien que quiere mejorar su rendimiento académico. Alguien que no se atreve a hablar en público. Alguien que pierde el control sobre sí mismo en determinadas situaciones… Cualquier persona que quiere mejorar su vida y no sabe por dónde empezar.

– En tu consulta trabajas también con escolares… ¿Cómo crees que está la educación en España? 
– Como demuestran los informes PISA, nuestro nivel educativo está descendiendo dejándonos a la cola de Europa. Y esto no se debe exclusivamente a los recortes en educación. Hay otros muchos factores, culturales, familiares, ambientales… Y en mi consulta trato de tenerlos todos en cuenta.

–¿Qué se encuentra en su consulta cuando llega el caso de un niño con problemas? 
– Padres preocupados que vienen porque sus hijos no están respondiendo a las expectativas. No funcionan en los estudios, no obedecen o incluso les faltan al respeto. Algunos llegan con la intención de dejar al chico y recogerlo “reparado”, como si fuera un taller mecánico... En realidad, si se desean resultados positivos hay que trabajar con la familia: Establecer unas normas domésticas claras, dejar claro cuáles son los papeles y responsabilidades de cada uno y fomentar un buen clima familiar es esencial para que el chico funcione mejor. La participación de los padres en este entrenamiento es imprescindible. La familia es un sistema en el que todos los miembros están interrelacionados, lo sepan o no. Y cuando un miembro presenta un problema, este afecta a todo el sistema. Por tanto es necesario tener esa visión para no caer en el error de ver el problema como algo aislado.

– ¿Es nuestra sociedad proteccionista? 
– Desde luego, es uno de los efectos colaterales del estado de bienestar. Al contrario que nuestros abuelos, los jóvenes de hoy recibimos todo sin necesidad de dar nada. Cumpleaños, Navidad, “Ratoncito Pérez”, ropa, comida en la mesa… y recibimos todo esto independientemente de lo que nosotros aportemos al mundo. Los niños modernos están centrados en recibir y necesitan experimentar las maravillas del dar. Cuando nos damos cuenta del bien que podemos hacer por el mundo que nos rodea, nos sentimos felices y le encontramos sentido al esfuerzo. Solo somos dueños de lo que damos, puesto que dar depende de nosotros. Recibir, en cambio, depende siempre de otros y esto hay que agradecerlo en lugar de exigirlo.

– ¿Qué responsabilidad tienen los padres en la educación? 
– Hemos dejado la educación de nuestros hijos en manos del sistema educativo. Eso es bastante cómodo para los padres que tienen que trabajar, pero genera complicaciones. La educación, hasta hace menos de un siglo, ha sido algo que surgía en el núcleo familiar. Hoy día muchos padres no tienen contacto prácticamente con sus hijos y delegan la labor educativa en los centros. Pero los centros están para enseñar aspectos técnicos del aprendizaje (sumar, conjugar, geografía…). Lo que hace que una persona tenga éxito (confianza en uno mismo, capacidad para resolver problemas, tener relaciones interpersonales satisfactorias…) no se enseña en las facultades de magisterio, por tanto sigue siendo una labor familiar.


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