El turismo soñado en Los Pedroches

EMILIO GÓMEZ
(Periodista)

Durante estos últimos años, estamos hablando mucho de que la comarca de Los Pedroches sea ese lugar turístico soñado por todos.

En este número, llevamos un artículo de Javier Cabrera que pedía que se conserven los caminos y paredes de piedra al ser algo único y especial. Un bien preciado con un pasado cultural que ni nosotros mismos sabemos de su valor.

Para vendernos al exterior tenemos que saber que tenemos. Como dice Julio Llamazares en su última novela, “la gente no sabe lo que cuesta el agua, sabe lo que le cuesta en la factura, pero no que debajo del agua hay pueblos”. Tenemos bienes tan preciados que al ser tan corrientes en nuestras vidas no le damos importancia. Nuestros pozos, esos manantiales de salud son los sorbos de nuestra naturaleza.

Los Pedroches es un lugar apacible, sosegado, dulce, casi idílico. Los viajeros en seguida notan la amabilidad de sus habitantes. Los tesoros siempre están escondidos en lugares poco visibles. Será por eso que siempre hemos estado fuera de muchos ojos. La carreteras que hemos tenido, muy malas, estrechas y sin pintar. Eran como serpientes enroscadas que hacían que las curvas fueran interminables. Han mejorado pero no tanto. No hemos abierto aún las cortinas del teatro pero es que debemos también interpretar nuestro papel, nuestra función y todavía no sabemos cuál es nuestro guión.

Hay pueblos en Los Pedroches que son preciosos. Son los pueblos que han conservado su patrimonio arquitectónico y no han caído en la falsa modernidad. Los pueblos que han querido siempre ser pueblos. Curiosamente los pueblos más pequeños. Los grandes se creyeron que eran ciudades y ahora ni son pueblos ni son ciudades. Vaya paradoja. Era un valor el no vivir en un mudar continuo. Una pena que no nos dimos cuenta en su momento. No supimos atrapar la perfecta quietud de nuestros paisajes, conservar el tiempo detenido, remansado.

Otra de las cosas que nos ha distinguido han sido nuestras arcaicas tradiciones. Nos distinguen y nos hacen independientes. Pocos nos sentimos cordobeses. La capital ha quedado siempre tan lejos. Nosotros somos diferentes porque tenemos cosas diferentes.

Nuestras antiguas casas, lejos de esos pisos de varias plantas de la ciudad. Una casa es una casa y guarda siempre el encanto de los que vivieron en ella. Normalmente pasan de padres a hijos tratándose con cariño las cosas que hay en ellas. No son pisos de alquiler que pasan de mano en mano, donde la memoria de esos sitios se va diluyendo. Y es que en esas casas están nuestras infancias, nuestra adolescencia y nuestra vida de cualquier tiempo nuestro o de los nuestros.

Las personas nos agarramos a lugares que alguna vez habitamos. Nos cobijamos a las paredes donde vivimos un día. Las casas de Los Pedroches son un patrimonio individual y colectivo. Otro es nuestro campo. Una dehesa única. Nuestros pueblos pueden ser más o menos bonitos, pero el paisaje de su entorno, de su campo que lo rodea es maravilloso. La leche, nuestras vacas, nuestras granjas, huertos, paisaje.

Tenemos productos que pueden ser del deseo del viajero pero tenemos que ser un todo. No pensemos que el turismo es simplemente una oportunidad de negocio. Ese no es el turismo que queremos. Si vamos buscando hacer dinero, fracasaremos. Los Pedroches tiene que ofrecerse tal y como es.

No tenemos que cambiar nada, solo sacar lo que fuimos y lo que somos. Lo que seremos será cuestión de los que nos movamos y de la suerte, que juega siempre un papel importante en la vida de las personas y de los pueblos.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada