¡Ya vienen las vacas!

EMILIO GÓMEZ
El Viso celebra las fiestas de la Abuela Santa Ana la próxima semana


El Viso, pleno verano. Día de Santa Ana y Santiago. Calor. Calle Riscalejos. Una vorágine de gente está en plena calle. No dejan de mirar por si viene la vaca. Unos se hacen los valientes. Otros se refugian en los burladeros, subidos a las ventanas o en su casa con la puerta entreabierta. Todos intentan controlar sus miedos y hacer del encierro una fiesta.


Un hombre de unos 60 años le dice a un joven que ponga la muleta adelante y muestre el medio pecho a la vaca y lo vacíe reclinándose un poco. No obstante, el joven se echa atrás con las primeras señales de aviso a la altura del Espartero. ¡Vienen las vacas! Corre la gente. Los burladeros se llenan de gente. Todo está apretadísimo. Miedo tenso de los que siguen aún en la calle. Un chaval de unos 18 años, con una camiseta de Cristiano Ronaldo, espera a la vaca. Engominado y en posición de correr. Lleva una muleta vieja en su mano. Vienen dos vacas ‘colorás’. El chaval mira su posible escape, inicia la carrera. Tira la muleta. Intenta la escabullida. La vaca está cerca. Al quite sale un hombre con un capote. Se queda con la vaquilla con maestría. Suena de una de las casas el pasodoble de Puerta Grande. Vienen el resto de las vacas. Fugaces carreras de miedo y otras de ilusión. Mozos y mozas corriendo. Los gritos se suceden. Los de mujer se meten más en el oído.


La fiesta termina en la plaza. Abarrotada de gente en los tendido. En el ruedo, los más valientes. Bueno, no todos. Algunos duran en la arena hasta que ven a la vaca entrar en la plaza. Los toros son para verlos desde la barrera en la mayoría de los casos, pero correrlas también tiene su encanto. El que las haya corrido sabe que esta práctica llega a convertirse en un juego apasionante lleno de sorpresas. Hay emoción, carreras, prisas, miedo y ganas de que la vaca pase y se aleje el peligro. Esos momentos son únicos. Se viven y se sienten. El corazón se dispara en pulsaciones y la cabeza no sabe si mandar el cuerpo a correr, refugiarse o atreverse con la locura.


La tradición de las vacas de Santa Ana en El Viso se remonta a 1588 a raíz de la independencia que la localidad obtiene del Condado de Santa Eufemia. Desde entonces, esta suelta de vaquillas ha sido una de las pasiones que han ido trasladando generaciones y generaciones de viseños. En El Viso no fallan los intérpretes que son la gente que corre las vaquillas. De la comarca, de Córdoba y Andalucía son muchos los que no se pierden los encierros de la Abuela Santa Ana en El Viso. Durante cinco días, seis vaquillas saldrán desde los corrales ubicados en la calle Toriles. ¡No hay que irse a Pamplona para saborear la esencia de los encierros!

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