El Archivo Histórico de Pozoblanco

JUAN BAUTISTA CARPIO DUEÑAS 
(Director del Museo PRASA Torrecampo)


Aunque es una fuente de datos fundamental para reconstruir nuestra historia, el hecho de que los objetos que custodia no tengan un especial atractivo artístico hace que muchas veces olvidemos que los Archivos son una parte esencial de nuestro Patrimonio Histórico. Pero estos verdaderos depósitos de la memoria colectiva no siempre reciben la atención que merecen. Los documentos que a duras penas conservan son de una extrema fragilidad. La humedad, los ataques de insectos, la luz, la oxidación de las tintas, la escasa calidad de algunos soportes (papel) y la inadecuada manipulación por investigadores o por el propio personal hacen que muchos de ellos sufran un proceso de deterioro que, sin la debida atención, puede acabar con ellos. Y su pérdida supone el olvido eterno de 1.000 años de nuestra historia.

¿Por qué se les presta tan poca atención, si su importancia es tan grande? Por desgracia, porque de igual forma que muy pocas personas –a veces nadie sabe en qué condiciones está el archivo municipal más cercano, muy pocas personas –acaso ninguna- valorarán que se destine un trabajo y unos recursos de todos a mantener estos viejos papeles polvorientos. Todos vemos la restauración de una fachada; muchos valoramos la conservación de elementos muebles como piezas de museo; pero muy pocos son conscientes de la necesidad de hacer un esfuerzo por la conservación, ordenación y difusión de nuestro Patrimonio Documental. Por eso quiero escribir hoy sobre uno de estos depósitos de nuestra historia: el Archivo Histórico Municipal de Pozoblanco.

Ubicado en la segunda planta del Ayuntamiento, este archivo se ha ido formando durante los últimos cinco siglos con la documentación generada o recibida por la propia institución municipal. De esta forma, el estudio de su contenido nos ofrece una visión muy completa sobre el propio funcionamiento del Ayuntamiento a través de los siglos, pero también sobre la evolución del urbanismo en el municipio, de la ordenación del término municipal o de la vida económica, social y cultural.

El archivo está formado por más de 7.000 cajas, estando fechado el documento municipal más antiguo conservado en el año 1579. Y este fondo está en constante crecimiento, ya que en el archivo histórico deben ingresar aquellos documentos de la administración local que hayan perdido su valor administrativo.

Además de este fondo municipal, este archivo también conserva en depósito una interesante serie de Protocolos Notariales, es decir, libros de registro de las escrituras redactadas por escribanos y notarios, con una cronología que va desde fines del siglo XVI hasta mediados del siglo XX. En más de un millar de legajos se conti ene una información de gran interés para el estudio de la evolución social y económica de Pozoblanco, Villanueva de Córdoba, Añora, Dos Torres, Villanueva del Duque, Pedroche y Torrecampo. En el caso de Pozoblanco, los protocolos más anti guos arrancan en el año 1580, y forman una serie muy completa desde fines del siglo XVI hasta mediados del XX.

Como elementos de nuestro Patrimonio Histórico, estamos obligados a velar por la conservación de estos documentos para transmiti rlos a las generaciones futuras. En el caso del archivo de Pozoblanco, cuenta con unas instalaciones recientemente renovadas, que incluyen un sistema de control climáti co para evitar las temidas oscilaciones de temperatura y humedad relati va, una de las principales causas de deterioro de los documentos. Pero no debemos olvidar que los soportes de esa documentación son frágiles y se deterioran fácilmente con la simple manipulación. Por eso, es importante que los archivos estén correctamente ordenados, para que sólo toquemos los documentos que realmente buscamos. E igual de importante es que quien manipule los documentos tenga la formación y la sensibilidad necesaria. Que sea consciente, en suma, de que trabaja con elementos frágiles e irreemplazables de nuestro Patrimonio Histórico.

Mientras menos se toquen, menos se deteriorarán los documentos. Esta máxima, que en general es aplicable a la mayor parte de los elementos materiales de nuestro Patrimonio Histórico, llevó durante mucho tiempo a restringir la consulta a muchos fondos documentales. Pero si no podemos consultarlos ¿para qué queremos conservar los documentos? O, dicho de otra forma, es necesario asegurar la accesibilidad a los archivos para poner este Patrimonio Histórico al servicio de la sociedad.

Para conjugar conservación y accesibilidad, una de las fórmulas más utilizadas es la reproducción de las principales series documentales, evitando así el continuo manejo de los originales. En el Archivo Municipal de Pozoblanco se reprodujeron hace unos años mediante microfilmado parte de los libros de Actas Capitulares. En la actualidad se está procediendo a la digitalización de estos microfilms para, a la vez que se hace más fácil la consulta, permitir también una mayor difusión de los fondos del archivo. Paralelamente, un grupo de investigadores coordinado por el profesor José Luis González Peralbo está trabajando en la digitalización de los Protocolos Notariales.

Abierto al público, servido por personal cualificado, con un sistema ágil de atención a ciudadanos e investigadores, con procesos de digitalización de las colecciones en marcha, con un proyecto de difusión de los fondos a través de la web... Es mucho el trabajo que aún queda por realizar, pero creo que por fi n algunos de nuestros archivos municipales se encuentran en el buen camino. Un camino que inició hace unos años el Archivo Municipal de Torrecampo y que, con mayor o menor intensidad, han ido siguiendo otros pueblos, como Pozoblanco. Es hora de que nos detengamos un momento a echar un vistazo a las diferentes webs municipales para ver qué atención prestan los municipios a nuestro Patrimonio Documental. Porque no debemos permitir la desaparición de nuestra Historia.

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