Aliara y la música tradicional de Los Pedroches

Ahora que se acerca la celebración de la edición número 27 del festival FolkPozoblanco, no quiero dejar pasar la ocasión para hablar de la importancia del Patrimonio Inmaterial y, en concreto, de la música tradicional. Durante las últimas décadas, diferentes grupos de personas han trabajado desde los distintos pueblos de nuestra comarca para conservar viva nuestra memoria musical. Resulta especialmente destacable la labor de investigación y difusión realizada por Luis Lepe y el trabajo de grupos como Jara y Granito desde Villanueva de Córdoba, Alcaria desde Alcaracejos o la Agrupación Musical Gachera desde Pedroche, por poner algunos destacados ejemplos. Pero permitidme que, en este artículo, destaque especialmente el impresionante regalo que, durante más de 30 años, nos ha ido dejando Aliara.

Como ocurre con el patrimonio arqueológico, monumental o documental, también la música tradicional, como parte de nuestro Patrimonio Inmaterial o Intangible está muy relacionada con la historia de nuestra comarca. Una tierra hoy aislada, lejana respecto a los grandes centros de decisión, pero que históricamente ha estado íntimamente conectada tanto con la Meseta como con el Valle del Guadalquivir. No en vano algunos de los principales pasos naturales que conectan el centro de la Península con el sur andaluz cruzan nuestra comarca. Unas importantes rutas comerciales utilizadas desde la Prehistoria y que se mantuvieron activas hasta tiempos mucho más recientes por el trasiego de los pastores de la transhumancia. De ahí que las canciones que nuestros mayores repetían estén muchas veces influidas por el folclore castellano, e incluso cántabro o gallego.


A finales del siglo XVIII, por diferentes intereses económicos y políticos, la comunicación entre Castilla y Andalucía se traslada al puerto de Despeñaperros. La comarca de Los Pedroches comienza, ahora sí, un largo período histórico de olvido y aislamiento. Al abandonarse las rutas históricas y quedar lejos de las grandes vías de comunicación, nuestra comarca perderá los continuos contactos con el exterior. Un cambio que fue muy negativo para su desarrollo económico, pero que permitió la pervivencia de una cultura tradicional característica hasta bien avanzado el siglo XX.

En distintas ocasiones he hablado de la fragilidad del Patrimonio Histórico y de la necesidad de velar por su conservación. Esto, que resulta evidente en el caso del Patrimonio Monumental, no siempre lo vemos tan claro en unas formas de nuestro patrimonio que no son tangibles. Nos alarmamos ante las grietas que puedan surgir en la torre de la iglesia, en el castillo, pero olvidamos frecuentemente que la globalización, apoyada en impresionantes medios de comunicación de masas, ha transformado completamente nuestra cultura, que cada vez está más lejos de la de nuestros abuelos y más cercana a la existente en cualquier otro punto del planeta. Son los tiempos, y no podemos –tal vez tampoco debamosluchar contra todos estos cambios. Pero sí tenemos la obligación de conservar nuestra memoria, la que nos han dejado nuestros mayores, para transmitirla a quienes nos sucederán.

En este sentido, me parece fundamental la labor que, en Los Pedroches, han realizado los componentes de Aliara desde la formación del grupo en 1978. Por una parte, desarrollando un impresionante trabajo de investigación con el que han conseguido mantener vivas unas letras y unas melodías que cada vez iban recordando menos personas. Impidiendo que, con la desaparición paulatina de nuestro mayores, que aún conservaban en su memoria las canciones de su infancia, de su vida, perdiéramos todos una parte importante de nuestro Patrimonio. Por otra parte, y no menos importante, contribuyendo a concienciarnos a todos de la importancia de este patrimonio musical. Todos sabemos que no se conserva lo que no se aprecia. Y no se puede apreciar lo que no se conoce. Aliara nos ha hecho conocer una parte importante de nuestra cultura tradicional y a través de sus conciertos, y sobre todo de las 26 ediciones del FolkPozoblanco, nos han hecho disfrutar de nuestra música.

Conocemos, apreciamos y disfrutamos con las jotillas que se cantaban en las antiguas faneguerías durante la recogida de la aceituna, con las coplas de piconeros, pastores, segadores, con las antiguas tonadas religiosas. Una música que está profundamente enraizada en nuestra comarca y que nos permite conocer mejor nuestra historia y, en definitiva, conocernos mejor a nosotros mismos. Y todo ello gracias a una serie de personas que se han preocupado por recoger testimonios orales para rescatarlos del olvido al que estaban abocados.

No sólo es mérito de este grupo concreto, por supuesto, pero creo que debemos reconocer que Aliara ha sido fundamental en este proceso. Y así se le reconoció públicamente en 2001, cuando obtuvo el Premio Andalucía de la Música al mejor trabajo de música tradicional o, más recientemente, el premio “una vida al son” otorgado por el Festival Al son de la Subbética. Creo que desde Los Pedroches tenemos que sumarnos también a los aplausos que recibe Aliara lejos de nuestros pueblos. Porque, además de todo lo dicho, sus componentes trabajan año tras año para ofrecernos, por puro amor al arte, a la cultura, a la música, uno de los más importantes festivales de música tradicional de nuestro país.

Por el FolkPozoblanco han pasado iconos del folk como Nuevo Mester de Juglaría, Los Sabandeños, Luar na Lubre, Eliseo Parra, Jaime Lafuente… Y hemos descubierto a nuevos valores que, como ocurriera el año pasado con Ringorrango, nos han sorprendido con su extraordinaria calidad. En esta edición, después del pistoletazo de salida que supuso el concierto de Acetre el mes pasado, vibraremos con Pepica y los Bichejos, Olga y los Ministriles, la Banda Morisca, Wyrdamur, Mujeres con Raíz y, por supuesto, Aliara. Y disfrutaremos aún más sabiendo que lo mejor está por venir. Porque tenemos la suerte de contar con Aliara y con muchas ediciones futuras del FolkPozoblanco. A disfrutalo.

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