No hay Pactos políticos para la lluvia

J. ANTONIO CABALLERO JIMÉNEZ

La semana post electoral nos ha traído la típica resaca de sentimientos, y resentimientos, que los resultados deparan y que a pesar de la frialdad de los números, el sano ejercicio democrático nos trae la realidad que nos hemos ganado. Este escenario en donde el partido ganador deberá de sentarse con el resto a hablar, ¡y hasta escuchar!, para poder llegar, con pactos , acuerdos o similares, a definir actuaciones en beneficio común de los ciudadanos que al final es de lo que se trata.

Estas elecciones también nos han traído lluvia. Agua, tan necesaria para nuestros campos como la buena democracia para la política… y la buena política para la democracia. Y es el agua, los regadíos, sin duda un tema que generará debate. Y no el único referente a nuestra Agricultura a tenor de lo que se puede encontrar en los programas electorales de los partidos que tendrán opciones de sentarse para hablar, escuchar y decidir.

Ninguno de ellos pone en duda la importancia de la Agricultura en Andalucía, ya sea en PIB, trabajo, o en cualquier indicador que se preste. Bien. Pero los modelos propuestos de inicio en sus programas los veo bastante divergentes en fondo y forma en dos bloques diferenciados: los partidos consolidados históricamente y los de nueva inclusión. Ya en la formal los primeros atienden a propuestas generalistas en donde verbos impulsar, crear, fomentar… se repiten para no dejar nada y a nadie atrás y que puedan reprocharles, mientras que los segundos, aun cayendo algo en lo anterior, centran más el tiro con menos medidas y más concretas.

La política agraria viene muy influenciada por Europa mediante la PAC y a la vista está los modelos propuestos tanto por PP en el Ministerio y refrendado por el PSOE en la Consejería: modelo productivista basado en derechos históricos y mantener el status quo, hecho que provoca desequilibrio en las rentas a los agricultores favoreciendo mucho a los que más producen y minando, cada vez más, a los que menos recibían por imposibilidades de capacidad productiva, olvidándose de la gran mano de obra que produce y la fijación rural que lleva consigo, así como el valor ambiental que generan.

No hace falta irse más lejos que a nuestro olivar de montaña y nuestra dehesa para ver como tras una PAC ambientalista propuesta desde Europa, este modelo se ha encargado de pervertir para dejarlo como estaba y favorecer a los de siempre. En este sentido tanto Podemos como C´s son claros: cambio de modelo agrario a sistemas de producción más sostenibles de forma decidida. Curiosa la propuesta de C´s en donde su apuesta por un modelo moderno de agricultura debe liderarlo la producción ecológica.

Y en el mismo camino va Podemos con cambios totales de reparto en PAC. El Plan de Desarrollo Rural (PDR) ya está establecido hasta el 2020, pero el desarrollo de órdenes con medidas puntuales traerá el tener que replantear dónde se quiere ir. Otro caso significativo es el agua. Mientras que PSOE en su programa el regadío andaluz le hacen merecer una mención especial en cuanto a capacidad de desarrollo, en la misma línea va el PP, Podemos y C´s van a medidas de reducción y ahorro de agua con propuestas alternativas. Hay más ejemplos de estos dos modelos propuestos, por no extender demasiado y en donde se percibe otra forma de entender el campo.

Y no es casualidad. Estos partidos de nueva inclusión han basado su desarrollo en los errores y desmanes de los primeros. Y en Agricultura no es menos, con este nuevo escenario que puede ser una nueva oportunidad y la necesidad de negociar puede permitir que al abrirse las ventanas entre aire fresco, aunque a algunos les dé frío.

Y entre tanto ha llovido, alegre noticia para nuestros agricultores. Como si hablando de pactos los hubieran hecho con las cofradías de Semana Santa para que este año, todos contentos a salir y disfrutar en la calle de nuestras imágenes en nuestros pueblos, con unos litros caídos que alivian nuestros campos. Porque menos mal que el tiempo es ese bien incontrolable todavía para los humanos y por mucho que quieran unos y otros…no habrá pactos políticos para la lluvia.


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