Luces y sombras en la vida política de Antonio Fernández Ramírez

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)

La reciente detención del exalcalde de Pozoblanco y exdelegado de Empleo en Córdoba, Antonio Fernández Ramírez ha causado una dualidad de controversia, por un lado sorpresa y por otro de cierta normalidad. Esta última por el chorreo intermitente de personas implicadas en nuestra comunidad, con los consabidos ERE, donde el pozoalbense ocupaba un alto cargo.

Manteniendo la presunción de inocencia, que todo ciudadano tiene, hasta que el juez dicte sentencia, este caso no es nada más que una hoja del inmenso bosque, en lo que se ha convertido por desgracia los regímenes de longevidad política en España. A nivel nacional los casos de corrupción (robo) del PP y PSOE, en Cataluña CIU, con el honorable Pujol a la cabeza, etc… todos tienen un punto en común, el aprovechamiento de una democracia, para con el tiempo, convertirlo en un aparato gigantesco controlado por sus dirigentes, más propio de dictaduras, teniendo el fin de vaciar las arcas públicas, para beneficio de ellos y su red de servidores.

Los niveles de podredumbre política, vienen determinados, por el fin de alcanzar un puesto político profesional, sin fecha de caducidad. En los 24 años que Antonio Fernández, ha vivido de la política, cuatro lustros como alcalde y ocho como delegado de empleo, a tenido sus luces y sus sombras, teniendo desde mi particular punto de vista, una línea autoritaria y personalista, amparado en el respeto y miedo de los compañeros de partido.

Entre las luces es justo reconocer: la creación del Recinto Ferial, las instalaciones Municipales de toda índole para colectivos, el apoyo a todas las Asociaciones, la construcción del Teatro El Silo, el Cine Pósito, y alguna más que sin duda me olvido.

Entre las sombras: la nefasta y carísima compra de Pedrique, la poca ayuda al empresario, con sólo un polígono industrial legal, muy por debajo de su población, el apoyo descarado por intereses familiares, en aquellos años a algún cargo provincial, llevándose por delante a fieles escuderos suyos, el nombramiento de su sucesor en la Alcaldía Benito García, donde su intención era el agradecimiento eterno de éste, para dirigir él desde fuera, ante el menosprecio de los que durante muchas legislaturas habían sido sus compañeros de gobierno. Aquí es donde empieza la crisis del PSOE local, donde él ha sido el principal culpable. Y por último el pánico que tenía a que hubiera un medio de comunicación que no pudiera ser controlado por él.

Para mí hay una reflexión generalizada, donde todos como personas hemos ido hacia atrás, en general somos peores personas que las generaciones que nos antecedieron, y de la misma manera que hay una crisis económica, igual de cierto es que hay una gran crisis de valores humanos. Nuestros políticos, no dejan de ser un reflejo de lo que somos, en la actualidad.

¿Cómo pueden desviarse 1.000 o 2.000 millones de euros? Que representan ¡más de 350.000 millones de las antiguas pesetas!

Con todo esto ha quedado en el olvido la prevaricación, que una gran mayoría de gobernantes de todos los colores, hacen con el enchufe directo de familiares, afiliados y amigos en puestos de trabajo, teniendo muy pocas aptitudes para el puesto. Mientras infinidad de padres costean las carreras de sus hijos, para acabar en el desempleo o en mejor de los casos fuera de nuestro país.

Todos somos culpables, y yo el primero, por sumisos y pasivos, al ser partícipes por omisión, de dejar vía ancha a los que nos han gobernado. Mucho, muchísimo, tendrán que cambiar las cosas para mejorar lo expuesto: adecuar las leyes donde las penas estén acordes a los delitos, límite de tiempo en los cargos políticos como profesionales, auditorias anuales en las instituciones, elección de personas con capacidad no sólo formativa de estudios, sino también con acreditación de experiencia profesional. Y por supuesto tener conciencia moral.

Antonio Fernández, ha tocado el cielo políticamente hablando favoreciendo también el desarrollo local. Hasta que el juez no se pronuncie es solamente “presunto culpable”. Todos tenemos que mirarnos a nosotros mismos. Como seres humanos, tenemos muchas debilidades y entre ellas la soberbia, el creer que podemos controlarlo todo, la falta de autocrítica, lo poco que somos por mucho que subamos, y la falta de humildad en muchas situaciones.


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