Las calles de nuestros pueblos

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO

El retrato de los pueblos se escribe o se dibuja en cualquier rincón de una calle. En las calles se van creando escenas de seres humanos envueltos en sus gestos, en sus movimientos, en sus silencios, en su caminar diario. Una calle ofrece la versión de un pueblo, el caminar de un pueblo. El sol de la mañana dibuja el rostro de la gente que interviene, participa y vive el evento de la vida. Uno mira las calles de su pueblo y ve como están ahí siempre: la calle, Andrés Peralbo, Doctor Rodríguez Blanco, Mayor, la Real, feria, Santa Ana. En la mayoría de ellas tenemos un recuerdo. Hemos pasado por ellas, hemos ido a ellas en algún tiempo porque allí vivía tal, porque allí estaba la escuela de verano ésta o el amor adolescente de hace tantos años. Las calles siguen ahí venciendo el paso de tiempo. Lo único que cambia en ellas son los que transitamos por ellas. Si recordamos nuestra calle la que cada uno tiene en mente que es la de la infancia vemos cómo ha cambiado en aspecto, en casas y en la gente que la habita. Guardan las calles muchos secretos y sobre todo el tiempo de nuestros antepasados.

Calle La Feria

Las calles son símbolos del camino que recorremos. Ellas reúnen a la gente y reúnen también las historias de un pueblo porque por ellas se pasa. En ellas se dan cita las miradas, el caminar continuo y los caminos y sendas de un pueblo. En ellas también se recogen anécdotas de soledad y de tristeza por los que se fueron y no las pisarán más. Porque ellas han vencido al paso del tiempo y han cambiado, cambian pero no a la velocidad que nosotros lo hacemos. Éramos niños, de repente adolescentes, adultos...

Es bonito pasear por una calle por la que transitaste en otro tiempo con frecuencia y pararte a pensar en aquella época. Las calles de la infancia te dicen de dónde vienes, quien eres y que haces por allí. En la calle hay mil caras que son las que viven en ella, en cada casa. Un pueblo se reconoce por sus calles porque allí estaba el comercio donde comprabas, la casa que tanto mirabas y los balcones abiertos así como las terrazas.

En una calle puedes dar rienda a los sentimientos, retienes imágenes, paseos canciones y recuerdos. Todo ello está en la calle, nuestro testimonio, nuestra forma de ser. Como decía al principio, el retrato de los pueblos se escribe o se dibuja en cualquier rincón de una calle. En las calles se van creando escenas de seres humanos envueltos en sus gestos, en sus movimientos, en sus silencios, en su caminar diario.

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