Elecciones y el falso autónomo

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)

Hoy es la jornada de reflexión, para mañana acudir a las urnas a votar. La verdad es que como ciudadanos, se nos plantea un difícil dilema, ¿A quién votamos? Por un lado tenemos a los dos partidos mayoritarios; PSOE y PP, por otro los dos nuevos que han despertado mucha expectación, pero la verdad sea dicha sólo han toreado de salón, no han lidiado en ninguna plaza, Ciudadanos y Podemos, y por otro dos partidos históricos en Andalucía a los que las encuestas dan una bajada descomunal; IU y el PA, siendo ésta, una mala noticia, para el equilibrio de pluralidad política, en nuestra comunidad.

Todo apunta a que uno de los dos primeros, va a ganar, pero en mayoría simple, con lo cual se presenta un panorama de tres variables. La primera, tener que hacer coalición, donde la pareja de baile, saldría de los noveles Podemos o Ciudadanos. La segunda es que el que gane cuente con las abstenciones suficientes para gobernar en minoría. Y la tercera y última que no salga ninguna de las dos primeras y se tengan que volver a convocar elecciones.

Hay una cosa que si tengo claro, que tanto Podemos como Ciudadanos, tienen el objetivo prioritario de la Generales, con lo cual medirán al centímetro, los pasos a dar tras las elecciones andaluzas, para no perder votos en los meses que faltan hasta saber quién es el próximo Presidente del Gobierno español. Con lo cual puede ser que de nuevo sigan toreando de salón, hasta su verdadero objetivo: Las Elecciones Generales.

Así que ya saben, reflexionen bien y decidan, nos toca decidir lo menos malo, porque hemos llegado a unos niveles de pobreza política, que ya ni tan siquiera tenemos, mediocridad para elegir. Habrá que decidir entre malo o malísimo. Pero eso sí, ejercer nuestro derecho libre a votar.

En el segundo apartado del falso autónomo, tiene una relación directa con el primero, porque son las autoridades políticas, quienes tienen la obligación de controlar los fraudes laborales. ¿Qué es un falso autónomo? Es la persona que se ve obligada por la empresa a trabajar para ésta en unas condiciones desproporcionadas, donde el autónomo solo tiene obligaciones y ningún derecho. Con esta práctica, cada vez más habitual, se ha retrocedido cuarenta años en los derechos laborales del trabajador.

Desgraciadamente, este modelo va en aumento en todo tipo de empresas: medios de comunicación de primer nivel, Pymes, grandes empresas etc...

En estos supuestos, el empresario, obliga al trabajador a darse de alta en el Régimen de Autónomos, si quiere trabajar para él. Al trabajador, no le queda más remedio que aceptar y con ello, trabajar 9 o 10 horas diarias, muchas veces 6 días a la semana, sin pagas extras, si vacaciones pagadas, sin días de asuntos propios, sin derecho a faltar al trabajo etc... y todo eso por un modestísimo salario. Con todo esto el empresario está cometiendo un fraude importante, primero porque el “falso autónomo”, le factura el 75% o el 100% de sus ingresos mensuales, además en la mayoría de los casos, desarrollan el trabajo, en el mismo lugar donde trabajan personas que están contratadas en el Régimen General.

Que sepan los “falsos autónomos” que les asiste el derecho a denunciar ésta irregularidad, donde en la mayoría de los casos el Juez, les dará la razón, obligando al empresario a cotizar al mismo en el Régimen General, con carácter retroactivo desde el primer día, además de abonar todo el importe que el trabajador a pagado a la Seguridad Social, en concepto de seguro de autónomo. Tan sólo se contempla un contrato TRADE, entre el empresario y el autónomo, donde se recoja por escrito derechos para el trabajador autónomo, que a d ía de hoy no se da.

Por todo esto y por la necesidad de crear puestos de trabajo dignos, hay que aplaudir y valorar al buen empresario, de la misma manera que hay que denunciar, los abusos del mal empresario.

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