Editorial del 28 de marzo de 2015

EMILIO GÓMEZ
(Periodista)

Me decía un amigo que hace 30 años era la calle lo que había; jugar a la pelota quien tenía, adentrarse en los ríos, ir a coger nidos de pájaros que era lo que se hacía cuando eras pequeño. Cuando crecías si no estudiabas, había un ramillete de oficios para trabajar (vaquero, herrero, carpintero, fontanero, artesano, relojero, picapedrero…). Se relacionaban unos con otros. Todos se necesitaban. Intercambiaban sus productos y su dinero en compras recíprocas. Así todos vivían, pero llegó el día en el que dejamos de pensar en nuestros pueblos, en nuestros vecinos. Nos libramos de compromisos y salimos a comprar en las franquicias del pelotazo que todo el mundo conoce y que nos permitían un paseito a la capital . Fuimos a comprar fuera lo que teníamos dentro, buscando lo más atractivo para el bolsillo familiar sin pensar que se cortaron los lazos que unían los oficios del pueblo, a sus gentes y a nuestra economía. También se perdieron los oficios tradicionales. Nuestros jóvenes querían ser casi todos administrativos. Ahora en Los Pedroches queremos ser un destino turístico para salvar nuestra economía, sin caer en la cuenta que fuimos un destino turístico más fuerte cuando existían esos oficios de antes, cuando los niños se pateaban los campos descubriendo arroyos, cuevas y bichos. Nuestros jóvenes de ahora tienen el tesoro de nuestro territorio, pero como lo pueden vender si la mayoría no lo conocen. Ellos se criaron en los pueblos pero viviendo como en la ciudad, pegados al ordenador.

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